«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En lo que va de 2025 han entrado casi 3.400 inmigrantes ilegales en la ciudad autónoma

La Guardia Civil desmantela una red magrebí que trasladaba inmigrantes de Ceuta a la Península

Un agente de la Guardia Civil. Europa Press

En medio de la peor oleada de inmigración ilegal desde la crisis de 2021, la Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal magrebí en Ceuta que se lucraba con el traslado clandestino de inmigrantes desde la ciudad autónoma hasta la Península. Un total de 11 detenidos —cinco en Ceuta, cuatro en Algeciras y dos en Coín (Málaga)— y hay otras dos investigados, todas de origen magrebí, según fuentes de la Benemérita. Nueve inmigrantes ilegales fueron interceptados in extremis cuando ya estaban siendo preparados para su salida en embarcaciones de recreo.

La trama captaba a los ilegales en Marruecos para introducirlos en Ceuta —generalmente a nado o en pateras— y los ocultaba en zulos habilitados hasta embarcarlos en lanchas rápidas rumbo a costas andaluzas. Allí, otros miembros de la red los recogían y dispersaban por distintas localidades de Andalucía. Un negocio de alto rendimiento que, según la Guardia Civil, reportaba grandes beneficios a los detenidos.

La operación se produce cuando Ceuta vive una tensión máxima. Según los últimos datos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional consultados por LA GACETA, en lo que va de 2025 han entrado 3.370 inmigrantes ilegales, frente a los 2.260 registrados entre enero y octubre de 2024. Esto supone un incremento del 49,1 % en un año. Si comparamos con ejercicios anteriores, la escalada es aún más alarmante: 1.029 llegadas en el mismo periodo de 2023 y 1.025 en 2022. Es decir, las entradas ilegales se han triplicado en apenas tres años, con un aumento del 228% desde 2023.

El Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) de Ceuta está colapsado, superando con creces su capacidad operativa, mientras las llegadas por vallado y a nado no cesan. Todos los detenidos son de origen magrebí y, según la Guardia Civil, habían encontrado un alto lucro económico con estas actividades. La red no sólo facilitaba la inmigración ilegal, sino que la convertía en un negocio estructurado: captación en origen, ocultación en Ceuta y traslado en embarcaciones de recreo hasta la Península.

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