Los servicios españoles mantienen abierta la alerta por las capacidades tecnológicas de Rabat
La inteligencia española teme que Marruecos ya tenga acceso a Graphite, el sucesor «invisible» de Pegasus
La inteligencia española teme que Marruecos ya tenga acceso a Graphite, el sucesor «invisible» de Pegasus
Pedro Sánchez en Marruecos. Redes sociales
Por LGI
20 de septiembre de 2026

El temor a que Marruecos pueda volver a espiar teléfonos del Gobierno y de las principales instituciones españolas continúa presente en los servicios de inteligencia. Fuentes de la seguridad del Estado sostienen que existe la sospecha de que Rabat haya conseguido acceso durante el último año a Graphite, uno de los programas de espionaje más avanzados del mercado y considerado el heredero tecnológico de Pegasus.

La preocupación adquiere especial relevancia por las características de la herramienta. Graphite está diseñado para infiltrarse en dispositivos con enormes dificultades para su detección y puede emplear técnicas zero-click, que permiten comprometer un teléfono sin necesidad de que su propietario pulse un enlace o realice ninguna acción.

Fuentes de la seguridad del Estado consultadas por The Objective advierten de la vulnerabilidad en la que podría encontrarse España: «Si los móviles del Gobierno o de altas instituciones estuviesen siendo espiados en este momento por herramientas como Graphite, no tendríamos prácticamente forma de detectarlo». La situación está vinculada, según estas fuentes, a las restricciones derivadas del embargo de armas a Israel aprobado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez en septiembre de 2025, que limita el acceso español a tecnología israelí de estas características.

La sospecha sobre Rabat no equivale a una confirmación de que Marruecos disponga actualmente del programa. Oficialmente, el reino alauí no figura como operador de Graphite. Sin embargo, las fuentes citadas sostienen que en la inteligencia española se considera probable que Marruecos y la empresa responsable de la herramienta hayan mantenido contactos.

Los servicios creen que Rabat pudo acceder al programa entre 2025 y 2026

Graphite ha sido desarrollado por la compañía israelí Paragon Solutions. Su capacidad ya ha quedado acreditada fuera de España: investigaciones judiciales y técnicas han detectado el programa en teléfonos de periodistas y activistas italianos, mientras que el ICE estadounidense reconoció este año el uso de tecnología de Paragon en investigaciones relacionadas con narcotráfico.

Respecto a Marruecos, las fuentes de inteligencia consultadas sitúan el posible acceso a la herramienta a finales de 2025 o durante 2026. Apuntan al estrechamiento de la cooperación militar y tecnológica entre Israel y Rabat desde los Acuerdos de Abraham y al desarrollo del Comité Militar Conjunto creado entre ambos países.

El precedente que alimenta las alarmas españolas es Pegasus. Nuevas informaciones publicadas este mismo año han aportado más indicios sobre el uso de aquel programa por Marruecos contra miembros de la sociedad civil y responsables políticos extranjeros, aunque Rabat ha negado reiteradamente haber utilizado la herramienta.

En España, el caso adquirió una dimensión política extraordinaria después de conocerse la infección de los teléfonos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios ministros. Las fuentes consultadas consideran que la amenaza de un nuevo episodio de espionaje procedente de Marruecos sigue abierta y que Graphite elevaría las dificultades para descubrir una eventual intrusión.

El acercamiento militar entre Marruecos e Israel

Las sospechas aparecen además en pleno fortalecimiento de las capacidades militares y tecnológicas marroquíes. Según la información publicada, las adquisiciones de armamento israelí por parte de Rabat han crecido hasta alcanzar los 1.900 millones de dólares, con acceso a sistemas avanzados de guerra electrónica y captación de señales como el EW/SIGINT Alinet, fabricado por Elbit.

La paradoja para España reside en que el Gobierno de Sánchez ha restringido su propia relación tecnológica y militar con Israel mientras Marruecos profundiza su cooperación estratégica con el Estado hebreo. Para los servicios españoles, esta diferencia puede adquirir consecuencias directas en materia de contrainteligencia si Rabat termina incorporando herramientas que Madrid carece de capacidad suficiente para identificar.

La presión marroquí tampoco se limita al terreno tecnológico. Marruecos destinó en 2025 alrededor del 3,5% de su PIB a Defensa, frente al 2% atribuido a España en la información publicada, mientras continúa ampliando y modernizando sus Fuerzas Armadas.

El escenario deja de nuevo a Marruecos bajo la vigilancia de los servicios españoles y recupera una de las cuestiones que quedaron sin resolver tras el escándalo Pegasus: quién estuvo detrás de las intrusiones sufridas por miembros del Ejecutivo español y qué información pudo obtenerse de sus terminales.

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