La investigación sobre el gran apagón del 28 de abril vuelve a poner a Red Eléctrica en el punto de mira. Cada vez son más los expertos que señalan al operador del sistema como único responsable del cero energético que dejó a España a oscuras. Y lo hacen con contundencia: incluso aunque los dos reactores de la central nuclear de Almaraz hubieran estado en funcionamiento, aseguran, el corte no se habría evitado.
Hace apenas unas semanas, el doctor en Física Nuclear Manuel Fernández Ordóñez lo expuso en el Senado. Ahora, los técnicos del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas lo han refrendado en un estudio presentado en su propio auditorio. Según explican fuentes del sector energético, los profesores Luis Rouco, Enrique Lobato y Francisco Echevarren «apuntan a Red Eléctrica sin contemplaciones«.
El documento, ya remitido a Entso-e —la red europea de operadores eléctricos— concluye que «la programación de generación síncrona fue muy insuficiente«. La crítica no se queda ahí: los investigadores aseguran que las maniobras de Red Eléctrica en las líneas de transmisión «lejos de ayudar, empeoraron la inestabilidad» y empujaron al sistema «al punto de no retorno».
Rouco precisó que «hubiese sido necesario contar con algún ciclo combinado más«, mientras que el informe destaca que regiones como Andalucía registraron niveles de inercia muy por debajo de lo recomendado por Entso-e: apenas 1,3 segundos, frente a los 2 segundos que marca el organismo europeo.
Los datos de Comillas han sido revisados por pares de prestigio internacional, como el profesor emérito Goran Anderson (ETH Zurich) y Pier Luis Mancarella (Universidades de Melbourne y Manchester), lo que refuerza la credibilidad de las conclusiones.
La versión oficial de Redeia, con Beatriz Corredor al frente, ha intentado desviar la responsabilidad hacia una planta fotovoltaica de Badajoz o el mal funcionamiento de algunos ciclos combinados. Sin embargo, las simulaciones de los expertos de ICAI muestran que esos factores son «migajas comparado con el efecto de las maniobras en las líneas de REE».
A este diagnóstico se suman las conclusiones de analistas internacionales. Un informe del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) apunta directamente a «un uso y dimensionamiento inadecuados de los servicios de reserva de frecuencia» por parte del operador español. Y otros organismos —Beyond Fossil Fuels, Ember o E3G— insisten en que la debilidad de la red ha sido determinante.
La Comisión Europea ultima ya un Paquete Europeo de Redes Eléctricas para reforzar la gobernanza y fomentar soluciones de almacenamiento y flexibilidad. El objetivo es que las redes dejen de ser el eslabón débil. Pero lo que ha quedado claro en España es que el colapso del 28 de abril no se debió al azar ni a un fallo puntual, sino a decisiones erróneas de Red Eléctrica.