El Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (LACM), impulsado en el marco de la cooperación entre España y Marruecos, cuenta este curso 2025-2026 con 1.996 alumnos inscritos en Cataluña, según ha reconocido la consejera de Educación, Esther Niubó, en respuesta parlamentaria a VOX.
De ese total, 1.890 estudiantes reciben las clases en modalidad extraescolar y 106 dentro del horario lectivo, lo que confirma la consolidación del programa en el sistema educativo catalán.
El plan permite que alumnado de origen marroquí reciba enseñanza de árabe clásico y contenidos vinculados a la historia, cultura y tradiciones de Marruecos. El objetivo declarado es «salvaguardar la identidad cultural» de estos estudiantes y fomentar la inclusión sociocultural.
Las clases son impartidas por funcionarios del Ministerio de Educación Nacional de Marruecos, destinados a Cataluña por un máximo de cinco años. Sus salarios no los paga la Generalitat, sino el Estado marroquí a través de la Fundación Hassan II.
La administración catalana sí aporta financiación para material escolar: este curso destinará 3.200 euros para 32 docentes, a razón de 100 euros por profesor.
El contenido académico sigue directrices fijadas en 2009 entre el Ministerio de Educación español y la Embajada de Marruecos. Incluye enseñanza de árabe clásico, comunicación oral y escrita, así como referencias a la civilización marroquí. Los materiales digitales han sido elaborados con la colaboración de docentes catalanes, Escuelas Oficiales de Idiomas y la Universidad Autónoma de Barcelona.
El Ejecutivo catalán ha rechazado facilitar el listado de centros donde se imparte el programa, alegando protección de datos y prevención de posibles dinámicas de segregación.
Desde VOX han criticado duramente la expansión de este modelo educativo. La formación sostiene que, en lugar de reforzar identidades nacionales extranjeras dentro del sistema público, las administraciones deberían priorizar la integración en la cultura española. A su juicio, el crecimiento demográfico de la población marroquí en Cataluña exige políticas de cohesión y no programas que, aseguran, pueden favorecer la fragmentación cultural.
Con casi 2.000 alumnos y profesorado enviado directamente por Rabat, el debate sobre la presencia institucional de Marruecos en el sistema educativo catalán vuelve a situarse en el centro de la discusión política.