El Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid ha acordado el procesamiento del humorista Héctor de Miguel (‘Quequé’) por un presunto delito de acoso contra Polonia Castellanos, presidenta de la Fundación Española de Abogados Cristianos. La resolución judicial transforma las diligencias previas en procedimiento abreviado y concede a las partes un plazo para presentar escrito de acusación o solicitar el sobreseimiento.
La causa se deriva de unos hechos que la abogada considera gravemente perjudiciales para su integridad personal y familiar. Según su testimonio, el cómico habría instigado a sus seguidores a acosarla telefónicamente tras conocerse que Castellanos había interpuesto una querella contra él por unas declaraciones controvertidas relacionadas con el Valle de los Caídos y los abusos cometidos por miembros del clero. A raíz de ese llamamiento, el teléfono de la asociación recibió más de 1.200 llamadas en un solo día, lo que, en palabras de la denunciante, convirtió su rutina en una situación “insoportable” y le hizo temer por su seguridad y la de sus hijas.
Castellanos ha sido muy crítica con la actitud del humorista durante el proceso, en especial con su declaración por videoconferencia desde los juzgados de Madrid, donde sólo accedió a responder a la magistrada y a su defensa legal. “Tiene mucha osadía para caldear a las masas, pero luego no da la cara”, afirmó tras aquella comparecencia, acusándolo de “cobardía” y asegurando que su comportamiento evidencia actitudes “machistas” y “persecutorias”.
Desde la Fundación Española de Abogados Cristianos se insiste en que este caso debe marcar un precedente. Castellanos considera que no se puede permitir que alguien, bajo el amparo de la comedia, lance ataques públicos reiterados contra una mujer. “Vivimos en una sociedad que dice proteger la dignidad de las mujeres; este tipo de acoso no puede tolerarse”, ha manifestado.
Además, la abogada sostiene que en ningún momento ha recibido una disculpa sincera ni una rectificación por parte de De Miguel. La única reacción pública que recuerda del humorista fue una declaración en la que aludía a su salud mental, algo que la jurista ha calificado como una “coartada ridícula” y una señal de “desesperación” por parte del acusado, en su intento de evitar una posible condena.
Castellanos, no obstante, matiza que su objetivo no es ver al cómico entre rejas, sino obtener un reconocimiento del daño causado y que se respete su intimidad. “Solo pido que me deje en paz”, declaró.
Cabe recordar que, además de este procedimiento abierto en Valladolid, la presidenta de FEAC presentó otra denuncia contra el humorista por sus declaraciones en las que incitaba a “dinamitar” el Valle de los Caídos y “apedrear” a sacerdotes acusados de pederastia. Sin embargo, esta segunda querella fue archivada recientemente por la Audiencia Provincial de Madrid.