La Ley de Memoria Democrática aprobada con los votos de Bildu en 2022 llega a las aulas con actividades que separarán a los alumnos en función de sus opiniones sobre el franquismo y la Guerra Civil. A través de una serie de unidades didácticas diseñadas por la Fundación Cives, los estudiantes de Secundaria y Bachillerato participarán en ejercicios de reflexión y debate para evaluar su conocimiento y percepción sobre este período histórico, según ha adelantado OkDiario. Entre estas dinámicas destaca una en particular, denominada Barómetro de Valores, dirigida a los alumnos de segundo de Bachillerato.
El propósito de esta actividad es medir el grado de conciencia de los estudiantes sobre los acontecimientos más traumáticos de la Guerra Civil y la dictadura, así como fomentar el debate y la capacidad de argumentación respetuosa. La metodología empleada en esta técnica implica una interacción física en el aula: los alumnos se colocan en un punto intermedio del espacio y se les invita a moverse en función de su nivel de acuerdo o desacuerdo con una serie de afirmaciones categóricas relacionadas con la historia de España en el siglo XX.
Para desarrollar la dinámica, el aula se reorganiza despejando un amplio espacio central. Se divide en dos mitades con una línea en el suelo y en los extremos se colocan dos carteles: uno con la palabra «sí» y otro con «no». El docente pronuncia diversas frases afirmativas relacionadas con la Guerra Civil y el franquismo, y los estudiantes deben posicionarse físicamente en el lado correspondiente según su grado de acuerdo o desacuerdo. Cuanto más convencidos estén de su postura, más lejos estarán de la línea central; si sus opiniones son más matizadas, podrán situarse en posiciones intermedias.
El objetivo de esta técnica es estimular el debate entre los participantes. Una vez ubicados, los alumnos deben argumentar su postura, alternando intervenciones entre ambos bandos. Además, si alguien se siente persuadido por las intervenciones de sus compañeros, puede modificar su posición en el aula, acercándose al centro o desplazándose al lado contrario. En este ejercicio, el profesor no interviene con explicaciones ni correcciones, sino que se limita a enunciar las afirmaciones y moderar el debate.
Entre las frases que los alumnos deben valorar y debatir se encuentran afirmaciones como: «La Guerra Civil de 1936 estalló porque había muchos enfrentamientos en las calles durante la República», «Si la guerra la hubiera ganado la República, habría existido la misma represión que con el franquismo», «Las heridas de la guerra se cerraron hace ya mucho tiempo y no merece la pena reabrirlas» o «España le debe mucho a Franco y a sus 40 años de paz». También se incluyen reflexiones sobre el papel de la comunidad internacional durante el conflicto, la represión en ambos bandos y la percepción política de quienes muestran más interés en la Guerra Civil.
En caso de que la mayoría de la clase se posicione en un mismo extremo, el moderador da preferencia a las intervenciones de quienes están más alejados del centro, fomentando una discusión equilibrada. Si es necesario, el propio docente puede asumir el rol de abogado del diablo para estimular el debate. Asimismo, dependiendo del nivel de conocimiento del grupo, los estudiantes pueden proponer nuevas afirmaciones para someterlas al ejercicio de reflexión.