La muerte de los guardias civiles Germán Pérez y Jerónimo Jiménez frente a la costa de Huelva ha reabierto el dolor de las familias de las víctimas del narcotráfico en el sur de España. Paqui, madre de Miguel Ángel González, el agente asesinado en Barbate en febrero de 2024 cuando una narcolancha embistió la zodiac en la que viajaba junto a otros compañeros, asegura que volvió a «revivir todo» tras conocer la muerte de los dos agentes mientras perseguían una embarcación vinculada al narco.
«Me harté de llorar», lamenta desde Barbate. La noticia le devolvió de golpe a aquella madrugada del 9 de febrero de 2024 en la que su hijo y el guardia civil David Pérez murieron en acto de servicio después de que los traficantes arrollaran la embarcación oficial en el puerto gaditano.
La madre del agente denuncia a El Mundo que, más de dos años después de aquella tragedia, «no se ha hecho nada» para evitar nuevas muertes. «La muerte de mi hijo no ha servido para nada«, afirma con la voz quebrada, mientras sostiene que tanto lo ocurrido en Barbate como el accidente de Huelva «se podía haber evitado».
Paqui señala directamente al Gobierno y al Ministerio del Interior por la situación que viven los agentes destinados a combatir el narcotráfico en Andalucía. «Están indefensos, salen a cuerpo», denuncia sobre las condiciones en las que trabajan los guardias civiles frente a organizaciones criminales cada vez más violentas y mejor equipadas.
Aunque reconoce que lo sucedido en Huelva ha sido un accidente entre embarcaciones del Instituto Armado, recuerda que ambos agentes murieron mientras perseguían una narcolancha. En el caso de Barbate, insiste en que aquello fue «un asesinato».
La madre de Miguel Ángel sostiene además que la presión del narcotráfico no sólo no ha disminuido desde entonces, sino que ha empeorado. «Los narcos están más envalentonados y son más violentos», advierte. En Barbate, asegura, las narcolanchas siguen operando «a sus anchas» mientras los agentes permanecen, a su juicio, «atados de pies y manos».
Las críticas de Paqui se dirigen especialmente contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuya ausencia en el funeral celebrado en Huelva provocó una oleada de reproches políticos y sociales. «Se está riendo en la cara de las víctimas», afirma. «O es impasible o tiene un corazón de hielo».
También responsabiliza al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al considerar que ambos «tienen el poder» para reforzar los medios contra el narcotráfico y no lo hacen. «¿Por qué permiten que maten a nuestros hijos?«, se pregunta.
Pese al paso del tiempo, reconoce que el dolor sigue intacto. «El tiempo atenúa el dolor, pero no lo borra«, asegura. Desde que conoció la muerte de los dos agentes en Huelva no ha dejado de pensar en sus familias. «Les mando toda mi fuerza. No hay consuelo».
Mientras tanto, sigue recordando cada día a su hijo Miguel Ángel, al que define como «un trozo que me falta», y denuncia que el narcotráfico continúa golpeando a las familias de los agentes mientras, a su juicio, el Ejecutivo no adopta las medidas necesarias para impedir nuevas tragedias.