La Policía Nacional ha desarticulado en Ceuta una sofisticada infraestructura subterránea utilizada para introducir grandes cantidades de hachís en España desde Marruecos. El denominado narcotúnel, oculto tras un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, contaba con tres niveles, sistemas de raíles, vagones, poleas y grúas, y permitía trasladar la droga sin contacto visual entre los implicados.
El hallazgo se enmarca en una operación contra la denominada «red de redes del hachís», que se ha saldado con 27 detenidos, la intervención de más de 17 toneladas de droga y la incautación de 1,43 millones de euros en efectivo, además de vehículos de lujo y equipos de comunicación.
La estructura, localizada bajo una nave industrial, estaba diseñada con precisión técnica. Desde el acceso principal se descendía por un pozo hasta una cámara intermedia donde se almacenaban los fardos en palés, conocida por los investigadores como la «narcodespensa». Desde allí, un entramado de raíles y vagones permitía transportar la droga a través de un laberinto subterráneo que conectaba con Marruecos.
El sistema incluía mecanismos de insonorización y bombeo de agua para mantener operativa la instalación sin levantar sospechas, pese a la presencia de corrientes subterráneas. Según la investigación, el diseño permitía mover grandes cantidades de hachís de forma segura y continua.
Dos individuos dirigían la organización. Uno operaba desde Marruecos, considerado por los agentes como el «narcoarquitecto» y «patrón de los túneles», y ya vinculado a otra infraestructura similar descubierta el pasado año. El segundo actuaba desde Ceuta, donde se negociaban los envíos y se cerraban los acuerdos, y sería el propietario de la droga intervenida.
La operación arrancó en febrero de 2025 tras detectar la actividad de una red asentada en Ceuta con capacidad para distribuir grandes cargamentos hacia la península y otros países europeos. Las pesquisas permitieron documentar múltiples envíos y rutas alternativas.
Entre los hitos de la investigación figura la incautación de 510 kilos de hachís tras un incendio en una vivienda del barrio del Príncipe, así como la intervención de 432 kilos en Cabrerizas Altas. El mayor golpe se produjo en junio, con la incautación de 15.000 kilos en un tráiler en Almería procedente de Nador.
Los investigadores también detectaron el uso de embarcaciones de alta velocidad para introducir droga por las costas andaluzas y el río Guadalquivir, así como conexiones con redes asentadas en Galicia que utilizaban pesqueros para el transporte. Tras el refuerzo policial en el sur, la organización llegó a desviar parte de sus operaciones hacia el norte.
En el último tramo de la investigación, la red apostó por el túnel como vía principal para garantizar la entrada de droga en España, lo que revela un salto cualitativo en los métodos del narcotráfico.
El operativo final movilizó a más de 250 agentes y permitió realizar 29 registros en Ceuta, Málaga, Huelva, Cádiz y Pontevedra. Además del hachís, se incautaron 88 kilos de cocaína en un trastero, lo que confirma la diversificación de la actividad criminal.
La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Ceuta y la Fiscalía, y pone de relieve el grado de sofisticación y coordinación de las redes internacionales que operan entre Marruecos y España.