«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El primero de los asaltos denunciados tuvo lugar a mediados de agosto

La Policía detiene en Palma a un senegalés por tres robos salvajes en los que golpeaba con violencia a sus víctimas: «Es un depredador»

Inmigrante senegalés. Europa Press

En un nuevo capítulo de la creciente ola de delincuencia asociada a la inmigración ilegal, la Policía Nacional ha detenido a un varón de origen senegalés como autor de tres brutales robos con violencia en las inmediaciones de la calle Manacor, en el corazón de Palma. El agresor, un joven corpulento que explotaba su superioridad física para abalanzarse sobre sus víctimas desprevenidas, no sólo les sustraía objetos personales, teléfonos móviles y dinero en efectivo, sino que las golpeaba con saña, derribándolas al suelo en actos de intimidación que rozan la barbarie.

Los hechos, ocurridos entre julio y agosto, revelan un patrón de violencia premeditada. El primero de los asaltos denunciados tuvo lugar a mediados de agosto, cuando una mujer caminaba tranquilamente por la calle Manacor. De repente, fue abordada por la espalda por dos individuos —uno de ellos el ahora detenido—, que la golpearon con extrema violencia y la arrojaron al pavimento. Aprovechando el shock y el dolor de la víctima, los ladrones le robaron su cartera, con tarjetas bancarias y efectos personales, además de 150 euros en efectivo. «Fue un ataque sorpresa, como de animales», relató la afectada en su denuncia, aportando detalles clave sobre el físico de los agresores; uno de ellos, un senegalés robusto al que reconoció por trabajar en locales de la zona.

Pero este no fue un caso aislado. Los investigadores del Grupo de Investigación de la Comisaría Centro, especializados en robos violentos en el núcleo urbano de Palma, detectaron rápidamente similitudes con otros dos asaltos en la misma área durante los meses de verano. En todos, el modus operandi era idéntico: el agresor sirviéndose de su corpulencia se lanzaba sobre las víctimas por detrás, las intimidaba con golpes y amenazas, y huía con todo lo de valor que pudiera arrebatarles. Teléfonos, dinero, joyas… nada escapaba a su codicia desbocada. «Es un depredador que elige a sus presas en la calle, en plena luz del día, confiando en que la sorpresa y la fuerza bruta le aseguren la impunidad», explican fuentes policiales cercanas al caso.

La investigación, meticulosa y exhaustiva, permitió a los agentes de la Policía Nacional situar al detenido en los escenarios de los crímenes gracias a testimonios, vigilancia y análisis geográficos. Los robos se concentraban en un radio minúsculo, lo que facilitó la vigilancia discreta. Finalmente, con la identificación completa en mano, se procedió a la detención formal del senegalés por tres delitos de robo con violencia.

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