La Policía Nacional ha detenido en Málaga a un presunto sicario de 46 años cuando se dirigía a cometer un asesinato por encargo con dos granadas de mano de origen yugoslavo en el marco de una guerra entre organizaciones de narcotraficantes que operan en la Costa del Sol. El arrestado pretendía atacar a un integrante de una banda rival para saldar una deuda relacionada con el tráfico de drogas.
La operación, desarrollada por la Brigada Provincial de Policía Judicial de Málaga, permitió interceptar al sospechoso cuando circulaba en su vehículo por la localidad de San Pedro de Alcántara. Los agentes le arrestaron cuando se dirigía a ejecutar el encargo, según fuentes conocedoras de la investigación.
En el interior del coche, los investigadores encontraron dos artefactos explosivos, concretamente granadas de mano de los modelos M50 y M52, de fabricación yugoslava. El detenido, de nacionalidad española y vinculado a una organización criminal dedicada al narcotráfico, tenía previsto desplazarse hasta el domicilio de su objetivo para arrojar los explosivos en el interior de la vivienda.
El plan contemplaba una segunda posibilidad si no encontraba allí a la víctima. En ese caso, el presunto sicario se habría dirigido a un establecimiento público propiedad de la banda rival para lanzar las granadas, en un ataque previsto a plena luz del día.
El móvil del asesinato por encargo estaría relacionado con una deuda económica derivada de operaciones de compraventa de droga. La organización a la que pertenecía el objetivo habría contraído una cantidad de dinero con el grupo criminal que encargó el homicidio. La intervención policial evitó que el enfrentamiento entre ambas bandas se saldara con un nuevo episodio de violencia con explosivos.
Preocupación por el arsenal de los narcotraficantes
La detención se produce en un contexto de creciente preocupación policial por el acceso de las organizaciones dedicadas al narcotráfico a armamento militar. La Costa del Sol y el entorno del Guadalquivir se han convertido en escenarios de operaciones en las que los investigadores intervienen fusiles de asalto, armas cortas y granadas de mano.
De hecho, el pasado 24 de julio, el Ministerio del Interior informó de una operación de la Policía Nacional contra una red dedicada al tráfico de armas y drogas que terminó con cuatro detenidos. Los agentes se incautaron de 36 armas largas, 11 armas cortas y más de diez granadas de mano, además de abundante munición. Por el momento, no consta que aquella investigación guarde relación con el arresto de Málaga.
También recientemente, la Policía Local de Mijas detuvo a un ciudadano danés de 35 años que llevaba una granada de mano entre sus pertenencias. Los especialistas del TEDAX se hicieron cargo del artefacto y el hombre quedó en libertad, aunque investigado por un presunto delito de tenencia de explosivos.
A estos episodios se suma el hallazgo de un lanzacohetes anticarro M80 en manos de una red que presuntamente abastecía de armamento a organizaciones de narcotraficantes en Sevilla.
Los investigadores llevan tiempo alertando del incremento de armas de guerra en los arsenales del crimen organizado. Parte de este material llega a España a través de redes internacionales vinculadas a clanes de Marruecos y Francia, que mantienen contactos con proveedores de Turquía y países del este de Europa.
El armamento, procedente en ocasiones de excedentes de conflictos bélicos, circula por el mercado negro hasta alcanzar a las organizaciones que operan en el Campo de Gibraltar y la Costa del Sol. La proliferación de fusiles de asalto y explosivos evidencia la creciente capacidad de fuego del narcotráfico y la escalada de violencia entre bandas rivales.