«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En los últimos cinco años han llegado casi 600 en patera

La Policía revela la nueva ruta millonaria que lleva a bangladesíes a las islas de Ibiza y Formentera: «Cada inmigrante ilegal paga más de 10.000 euros»

Inmigrantes ilegales. Europa Press

Fuentes de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA han destapado una ruta de inmigración ilegal que está ganando terreno con rapidez en las Islas Pitiusas, la que conecta Bangladesh con Ibiza y Formentera a cambio de «más de 10.000 euros por inmigrante ilegal». Se trata de un trayecto complejo y extremadamente lucrativo para las mafias de tráfico de personas, que combina aviones, documentos fraudulentos y pateras en la ruta del Mediterráneo Occidental.

Según las entrevistas realizadas por los agentes tras las interceptaciones, los bangladesíes inician el viaje en avión desde su país, con escalas habituales en Egipto, hasta llegar a Argel. Una vez en Argelia pagan alrededor de 6.000 euros a las redes criminales para completar la travesía marítima hasta las costas de Ibiza o Formentera. El resto del dinero se destina a permisos, visados falsos y la logística completa del desplazamiento. El precio total supera los 10.000 euros, muy por encima de lo que se cobra habitualmente en otras rutas.

Este fenómeno coincide con un repunte preocupante en las Pitiusas. Las fuentes policiales indican que ya se han superado las 70 embarcaciones en lo que va de año únicamente en Ibiza y Formentera. Cada vez se detectan más subsaharianos y bangladesíes en esta zona del archipiélago balear, perfiles que tradicionalmente se dirigían hacia Italia y que ahora están desviando su ruta hacia Baleares. En una de las últimas pateras interceptadas, el patrón era argelino pero todos los ocupantes eran subsaharianos y bangladesíes. También se constata una presencia cada vez más frecuente de inmigrantes de origen somalí.

Los datos de Frontex consultados por este medio confirman este cambio de flujos. En las rutas del Mediterráneo Occidental y Atlántica, las detecciones de bangladesíes se duplicaron en 2024 con respecto al año anterior y han mantenido un nivel elevado en 2025 y en lo que va de año, registrándose ya casi 600 llegadas ilegales en el último lustro desde el país asiático.

Baleares crece a contracorriente del resto de España; el archipiélago balear acumula ya más de 2.100 inmigrantes ilegales y más de 106 pateras según el conteo de las fuentes policiales consultadas por LA GACETA, datos que ya suponen un incremento en las islas superior al 10 por ciento en comparación con los datos récords del año pasado.

La ruta argelina hacia las Pitiusas se ha consolidado como una alternativa atractiva y de alto rendimiento para las mafias. Formentera e Ibiza, islas pequeñas con menor capacidad de control, se han convertido en el destino preferente. Las mafias han detectado que aquí encuentran menos resistencia operativa y pueden cobrar precios elevados, especialmente a bangladesíes con mayor capacidad económica.

Fuentes policiales consultadas por LA GACETA destacan que este desvío de perfiles añade complejidad al cribado de seguridad y genera una presión creciente sobre recursos locales ya de por sí limitados. Cada patera que toca tierra multiplica el «efecto llamada» y genera un negocio millonario para las redes criminales que operan desde Argelia.

La llegada masiva de bangladesíes y subsaharianos a las Pitiusas no es un hecho aislado. Es la prueba de que las mafias de tráfico de personas siguen encontrando huecos en el sistema de control fronterizo español y de que la ruta del Mediterráneo Occidental hacia Baleares se ha convertido en una de las más rentables y activas del momento. Mientras las autoridades intentan gestionar la presión sobre islas pequeñas como Formentera e Ibiza, las mafias adaptan sus rutas y cobran fortunas por cada travesía.

La Policía Nacional advierte de que esta tendencia es preocupante y que el cambio de flujos migratorios está consolidándose. Los bangladesíes, con su elevada capacidad de pago, se han convertido en un cliente especialmente atractivo para las organizaciones criminales, que han encontrado en las Pitiusas un punto de entrada más permeable que otras rutas tradicionales.

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