La Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional ha situado a los acusados por el asesinato de un joven en octubre de 2022 a las puertas de una discoteca de Fuenlabrada en el entorno de la banda juvenil Dominican Don’t Play (DDP), según han expuesto varios agentes durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid que se ha celebrado esta semana.
Los investigadores han explicado ante el tribunal que esta vinculación se sustenta en numerosas identificaciones policiales, antecedentes por hechos violentos y detenciones practicadas en los últimos años en la capital. En la vista han declarado agentes especializados en el seguimiento de bandas juveniles violentas, además de efectivos de Seguridad Ciudadana, del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) y de la Unidad de Prevención y Reacción de distintos distritos madrileños.
Durante el juicio también ha comparecido un agente que elaboró un informe sobre un vídeo publicado en redes sociales en el que aparecen varios integrantes del denominado «Coro de Campamento» junto a un cantante vinculado a la banda. En la canción se hace referencia a una «caída», término utilizado en el argot de estas organizaciones para describir un ataque grupal, así como a la muerte de una persona por disparo.
En el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid se sientan cuatro jóvenes, dos de ellos acusados de ser los autores intelectuales del asesinato a tiros de Sailen H., un joven de 21 años. La víctima era hijo de un exalcalde y exdiputado nacional de República Dominicana.
Según la tesis policial expuesta en la vista, el crimen estaría relacionado con una venganza entre bandas, concretamente entre los Dominican Don’t Play y los Trinitarios, tras un ataque previo ocurrido en una discoteca de Madrid.
Los investigadores sostienen que el ataque habría sido ordenado por uno de los procesados, considerado por la Policía como el «Suprema», término con el que se designa al líder dentro del Coro de Campamento de la organización.
Gran parte de las identificaciones y detenciones mencionadas durante el juicio se produjeron en el marco de la Operación Hispano, un operativo policial lanzado en diciembre de 2022 por la Delegación del Gobierno en Madrid para reforzar la presión policial contra bandas juveniles violentas.
Según han detallado los agentes, varios de los acusados fueron identificados repetidamente entre 2020 y 2023 junto a miembros de la banda, especialmente en zonas de los distritos madrileños de Latina (Madrid) y Aluche (Madrid), señaladas por la Policía como lugares habituales de reunión del grupo.
En numerosas intervenciones policiales los agentes dejaron constancia de símbolos asociados a la banda, como tatuajes con la inscripción Dominican Don’t Play, coronas de cinco puntas, rosarios, bandanas o pulseras con los colores de la bandera dominicana.
Durante algunos de estos controles también se intervinieron armas blancas, entre ellas machetes, navajas mariposa y cuchillos de gran tamaño, así como otros objetos considerados peligrosos. En una de las actuaciones, los agentes identificaron a un grupo en el que uno de sus integrantes arrojó entre unos matorrales un machete de unos 60 centímetros.