La sustitución demográfica avanza en Cataluña. Su capital, Barcelona, ya cuenta con hasta un 49,6% de extranjeros en edades comprendidas entre los 25 y los 34 años, según la última Encuesta Sociodemográfica del Ayuntamiento. El estudio refleja una transformación profunda del perfil de los vecinos más jóvenes y activos laboralmente, donde más de la mitad de las mujeres de ese tramo de edad –el 52,3%– han nacido fuera de España.
La tendencia no se limita a las generaciones más recientes: entre los 35 y los 44 años, el porcentaje de residentes de origen extranjero también se ha disparado, pasando del 30,8% en 2017 al 48,8% en 2024. En los hombres de esa franja, la cifra alcanza ya el 49,8%. En conjunto, la encuesta revela que cerca de un tercio de los habitantes de la capital catalana, el 28,9%, proceden de otros países, lo que supone un incremento de más de siete puntos respecto a 2020 y de casi doce en comparación con 2017.
El origen de los nuevos residentes muestra una creciente diversificación. Argentina encabeza la lista de países emisores, con el 7,2% de quienes se mudaron desde el extranjero, seguida de Colombia (6,5%), Venezuela (6,2%), Francia (5,2%), Perú (5,2%) e Italia (5%). En conjunto, el 50,8% de las personas que llegaron a Barcelona en los últimos años lo hicieron desde fuera de España, frente al 34% registrado en 2017. El resto, un 47,3%, se trasladó desde otras regiones del país, lo que evidencia un cambio de tendencia en la procedencia de la población recién llegada.
El fenómeno es especialmente notable entre los menores y los jóvenes adultos. Desde 2017, el porcentaje de menores de 16 años que residen en Barcelona tras haber nacido en el extranjero ha escalado del 60% al 77,4%. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, el crecimiento ha sido también pronunciado, del 45,9% al 62,55%. En el grupo de 25 a 34 años, el salto es de casi 17 puntos (del 47,7% al 64,35%), mientras que entre los 35 y 44 años se eleva del 47,7% al 64%.
El consistorio constata asimismo un aumento generalizado de vecinos que llevan menos de una década viviendo en la ciudad. En 2017 eran el 17% de los encuestados, pero entre 2024 y 2025 esa proporción se eleva al 26%. En los jóvenes de 16 a 24 años, el porcentaje de quienes residen en Barcelona desde hace menos de diez años ha pasado del 21,9% al 33,4%. Entre los 25 y 34 años, el dato alcanza ya el 59,75%, y en el grupo de 35 a 44 años, el 42,35%.
El cambio demográfico también se percibe en los hogares. Las viviendas ocupadas exclusivamente por personas extranjeras se han duplicado en menos de una década: del 7,3% en 2017 al 14,9% en la actualidad. Paralelamente, el fenómeno de vivir solo se consolida como una característica creciente del paisaje urbano. En Ciutat Vella, el 40,48% de los domicilios están habitados por una única persona, y en Les Corts, por el 32,63%.
Por otro lado, el estudio municipal apunta a una creciente presencia de residentes de otras nacionalidades en los distintos estratos económicos. El 25,2% de los hogares con mayores ingresos está ocupado por extranjeros, proporción que se mantiene relevante también en los niveles medios y bajos: el 15,2% entre las rentas altas, el 12,8% en las medias, el 14,6% en las bajas y el 16,1% en las muy bajas.
En definitiva, Barcelona se ha convertido en una ciudad cada vez más internacional y diversa. En apenas ocho años, su estructura poblacional ha virado hacia un modelo más globalizado, en el que los nuevos vecinos procedentes del extranjero desempeñan un papel central en la configuración social, económica y cultural de la capital catalana.