«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Apuntan a que el problema fue «una falta de coordinación»

Las autoridades no permitieron a los sacerdotes administrar los últimos sacramentos a las víctimas de Adamuz pese a ser un derecho constitucional

Jesús Fernández, obispo de Córdoba. Redes sociales

Los sacerdotes que se acercaron hasta Adamuz para ofrecerles el servicio religioso a las víctimas del accidente ferroviario en el que murieron 45 personas no pudieron acceder al lugar del siniestro por una falta de coordinación entre las autoridades. Así lo ha explicado el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, quien ha atribuido lo ocurrido a la situación de caos que se vivió en las primeras horas tras la tragedia, según avanza Vozpópuli.

El prelado, que se desplazó este martes a la localidad cordobesa para presidir una misa en memoria de los fallecidos, señaló públicamente que la confusión en la gestión del operativo impidió que los sacerdotes llegaran hasta donde se encontraban los cuerpos y los heridos más graves. Su intención era prestar asistencia espiritual y administrar los sacramentos a quienes lo necesitaran.

Fernández reconoció que en este tipo de emergencias no existe un procedimiento claramente definido sobre la presencia de religiosos en la zona cero. Explicó que, en una catástrofe con tantos afectados, la prioridad absoluta corresponde a los equipos sanitarios y de rescate, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a restringir el acceso a cualquier persona ajena al operativo.

Desde el punto de vista legal, recordó que la legislación española reconoce el derecho a recibir asistencia religiosa, amparado tanto por la Constitución como por la Ley de Libertad Religiosa. No obstante, subrayó que en escenarios de máxima gravedad este derecho queda supeditado a las necesidades de salvamento y atención médica, para evitar interferencias en las labores de emergencia.

El obispo destacó que en grandes tragedias suele habilitarse apoyo psicológico y espiritual en hospitales y tanatorios una vez superada la fase más crítica. En este caso, explicó, muchas familias han buscado posteriormente el acompañamiento de la Iglesia y han mostrado su preferencia por ceremonias religiosas frente a otras fórmulas conmemorativas.

En este sentido, trasladó el respaldo de la diócesis de Córdoba a los familiares de las víctimas y afirmó que la Iglesia estará a su lado durante todo el proceso de duelo. «Es momento de mirar al cielo y recordar a quienes perdieron la vida», señaló, apelando a la fe y a la fraternidad como pilares para superar el dolor.

Durante su intervención, Fernández también quiso reconocer la actuación de los vecinos de Adamuz, que se volcaron desde el primer momento en auxiliar a los afectados y colaborar con los servicios de emergencia. Calificó su comportamiento como «ejemplar» y agradeció la entrega mostrada en unas circunstancias extremas.

Mientras continúan los homenajes y los actos religiosos en memoria de los fallecidos, el obispo insistió en que lo esencial ahora es acompañar a las familias y mantener vivo el recuerdo de las víctimas, en una de las peores tragedias ferroviarias registradas en España en las últimas décadas.

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