«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El principal beneficio económico deriva del uso de madera quemada

Las centrales de biomasa de Forestalia, investigada por la UCO, se verán beneficiadas por los incendios al disminuir el precio del combustible y la madera

Planta de biomasa. Redes sociales

Forestalia, grupo empresarial dedicado a las energías renovables, se encuentra en el centro de una investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por presuntos delitos de prevaricación ambiental, cohecho, organización criminal y blanqueo de capitales relacionados con la tramitación de Declaraciones de Impacto Ambiental de sus proyectos eólicos y solares. Paralelamente, sus centrales de biomasa se verán beneficiadas por los incendios forestales al disminuir el precio del combustible y la madera.

La compañía, presidida hasta hace poco por Fernando Samper Rivas (ahora investigado), opera la central de biomasa de Cubillos del Sil, en El Bierzo (León), una instalación de 49,5 megavatios que consume entre 280.000 y 350.000 toneladas anuales de biomasa. Además, en julio de 2026 el Gobierno de Aragón le ha concedido la autorización administrativa y de construcción para una segunda planta de las mismas características en Zuera (Zaragoza), con una inversión prevista de más de 85 millones de euros.

El principal beneficio económico deriva del uso de madera quemada. Tras un incendio, este material se comercializa a precios de «saneamiento» o residuales, significativamente inferiores a los de la madera sana. En muchos casos, su retirada cuenta con ayudas públicas para prevenir plagas y facilitar la regeneración del monte. Cuando los focos se producen cerca de las instalaciones, el menor coste de transporte incrementa aún más el ahorro.

Este mecanismo ya se ha documentado en varias ocasiones. Tras los grandes incendios del Bierzo en 2025, la planta de Cubillos del Sil se abasteció de biomasa barata procedente de madera calcinada. Un precedente similar se registró en 2022 con los incendios de la Sierra de la Culebra (Zamora), de donde llegaron unas 17.000 toneladas a la misma central.

La planta necesita un suministro constante y voluminoso de combustible para mantener su rentabilidad, especialmente en un sector que depende de primas y compensaciones por la producción de electricidad renovable. La llegada de madera quemada a bajo coste reduce de forma directa los gastos de operación y mejora los márgenes.

Aunque la investigación judicial se centra en las irregularidades de las evaluaciones ambientales de los parques eólicos y solares —principalmente el Clúster del Maestrazgo—, el modelo de negocio de la biomasa convierte los incendios en una fuente de materia prima barata. El resultado es que, mientras el fuego genera costes millonarios para las arcas públicas y para los ciudadanos, para las centrales de Forestalia se traduce en un abaratamiento del combustible.

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