
La introducción de la baliza V16 y la retirada de los triángulos de emergencia han vuelto a situarse en el centro del debate tras el aumento de los accidentes mortales registrados en las carreteras españolas durante las primeras semanas del verano. Diversas asociaciones de conductores, miembros de la Guardia Civil, bomberos y profesionales del transporte llevan tiempo advirtiendo de que el nuevo sistema de señalización resulta insuficiente, especialmente durante las horas de luz.
Desde el pasado 1 de enero, la baliza luminosa sustituyó definitivamente a los tradicionales triángulos de preseñalización en todas las vías españolas, culminando un proceso que la Dirección General de Tráfico había iniciado meses antes en determinadas carreteras. El organismo defiende este dispositivo por su capacidad para enviar automáticamente un aviso a las plataformas de navegación conectadas, informando a otros usuarios de la existencia de una incidencia en la vía.
Sin embargo, los críticos recuerdan que ese aviso digital únicamente llega a quienes utilizan aplicaciones compatibles y prestan atención al navegador. Además, sostienen que la luz emitida por la baliza apenas resulta perceptible a plena luz del día, por lo que muchos conductores no detectan con la suficiente antelación la presencia de un vehículo inmovilizado o de un operativo de asistencia en el arcén.
Uno de los últimos ejemplos se produjo en la autopista AP-7, a la altura de Málaga. Un camión cisterna cargado de combustible impactó contra una grúa que auxiliaba a un turismo averiado y contra el taxi que había acudido para recoger a sus ocupantes. El siniestro dejó dos personas fallecidas, pertenecientes a la misma familia que viajaba en el coche averiado, además de cinco heridos. El choque provocó también un importante incendio que obligó a interrumpir la circulación en la autopista.
Las organizaciones que cuestionan la desaparición de los triángulos consideran que este tipo de accidentes evidencia la falta de visibilidad de la baliza V16 como único elemento de advertencia. Alertan de que los vehículos de gran tonelaje necesitan una mayor distancia para reaccionar y frenar con seguridad, por lo que una señal luminosa de reducidas dimensiones puede no proporcionar el margen suficiente para evitar una colisión.
A este debate se suma otra de las medidas recientemente impulsadas por la DGT: la autorización para que las motocicletas puedan circular por el arcén en determinadas situaciones de congestión. Sus detractores sostienen que esta decisión modifica la función tradicional de esa parte de la calzada, concebida como un espacio de seguridad para vehículos averiados y servicios de emergencia, y advierten de que podría incrementar la confusión entre los conductores y complicar todavía más la gestión de las incidencias en carretera.