La presión migratoria en Ceuta no da tregua, y las recientes medidas para aliviar la saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) han generado nuevamente imágenes que promueven el efecto llamada de forma interna en grupos controlados por las mafias. Mientras se busca descongestionar el sistema, los traficantes aprovechan estas acciones para fomentar la actividad en sus grupos. Según fuentes de la Policía Nacional, 46 inmigrantes ilegales han sido trasladados recientemente desde Ceuta a diferentes centros de acogida en la Península, dentro de los programas de atención humanitaria y asilo. Este movimiento ha permitido además que más de 200 inmigrantes, principalmente procedentes de Argelia, Marruecos y Sudán, que acampaban a las puertas del CETI, accedieran finalmente al interior del recinto.
El campamento improvisado, compuesto por tiendas de plásticos, colchones y cartones en la carretera de acceso y la puerta principal del CETI, ha sido completamente desmantelado, dejando despejados los caminos al centro. Esta situación de hacinamiento extremo se debía a la incapacidad del CETI, diseñado para albergar a 512 inmigrantes. Para paliar esta crisis, el centro ha ampliado su capacidad en más de 200 plazas mediante la instalación de tiendas de campaña en el polideportivo y la conversión de espacios comunes, como aulas, en dormitorios improvisados. Estas medidas, junto con las salidas semanales de grupos de más de 30 inmigrantes hacia la Península, han permitido aliviar temporalmente la presión sobre el CETI.
Sin embargo, estas soluciones están teniendo un efecto colateral alarmante. Fuentes policiales confirman que, desde principios de octubre, los traslados están siendo ampliamente difundidos en grupos controlados por las mafias de la inmigración ilegal, que los promocionan como una oportunidad para cruzar ilegalmente hacia Ceuta con la expectativa de un rápido reubicamiento en la Península. Este fenómeno está generando un efecto llamada que amenaza con agravar aún más la situación en la ciudad autónoma, ya desbordada por la llegada incontrolada de inmigrantes legales.
En lo que va de 2025, Ceuta ha registrado un total de 2.644 entradas ilegales, según datos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional. Esta cifra supone un incremento del 26% respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 2.092 inmigrantes ilegales. El aumento sostenido de llegadas pone en evidencia las limitaciones de los recursos locales y plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de las medidas actuales. La percepción de que los traslados a la Península son una vía garantizada para permanecer en territorio español alimenta la narrativa de las mafias, que aprovechan esta circunstancia para hacer publicidad en sus grupos.