Las asociaciones de víctimas del terrorismo han estallado contra la decisión de conceder un régimen de semilibertad al exjefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha denunciado que se trata de un «tercer grado encubierto» que supone un «varapalo» para las víctimas de la banda terrorista.
En un comunicado difundido este viernes, la AVT ha reprochado al Gobierno Vasco la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a Txeroki, una fórmula que flexibiliza el segundo grado y permite al terrorista salir de prisión de lunes a viernes, regresando únicamente para pernoctar.
La asociación ha denunciado que se está utilizando la legislación penitenciaria para beneficiar a terroristas condenados, «sin tener en cuenta a quienes sufrieron el dolor irreparable de sus crímenes». A su juicio, la medida responde a una «artimaña» jurídica que ya ha beneficiado a otros etarras, como Gadafi, y frente a la cual las víctimas siguen sin poder recurrir.
«No es un hecho aislado, sino la consecuencia de una política penitenciaria que, desde hace años, deja atrás a las víctimas», ha advertido la AVT, recordando el traspaso de las competencias penitenciarias al Gobierno Vasco y las 113 progresiones a tercer grado concedidas a 93 presos de ETA.
La asociación también ha criticado las declaraciones genéricas de rechazo de la violencia realizadas por antiguos miembros de la banda, denunciando que no existe un arrepentimiento real ni colaboración efectiva con la Justicia, pese a que aún quedan decenas de atentados sin resolver.
A las críticas se ha sumado la asociación Dignidad y Justicia (DyJ), que ha denunciado el «coladero» penitenciario que, a su juicio, supone la aplicación del artículo 100.2 a terroristas con delitos de sangre. «Decenas de etarras condenados en firme están accediendo a la semilibertad no por su colaboración con la Justicia, sino porque es lo que ha exigido Bildu a Pedro Sánchez para que siga en La Moncloa», ha señalado la asociación.
DyJ ha ido más allá y ha acusado al Gobierno de pagar su supervivencia parlamentaria con «votos de sangre», denunciando que estas concesiones se producen mientras permanecen sin resolver 376 asesinatos de ETA. «Muchos podrían esclarecerse si terroristas como Txeroki colaboraran con la Justicia, algo que no ocurre», han subrayado.
La asociación ha concluido con una dura acusación política: «Este es un nuevo capítulo del libro de la infamia que está escribiendo Sánchez, con el que pasará a la historia como el presidente que más ha cedido ante los terroristas y el que más ha dado la espalda a las víctimas».