«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Gaceta de la Iberosfera
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Los «lobos solitarios» y las células terroristas autónomas, principal amenaza en España

El mayor riesgo de atentado terrorista en España proviene de terroristas individuales «autorradicalizados» o de aquellos que integran células yihadistas autónomas como ocurrió en los ataques de agosto de 2017 en Cataluña, según el informe de Seguridad Nacional de 2018.

Para el Departamento de Seguridad Nacional dependiente de la Presidencia del Gobierno, el terrorismo yihadista sigue siendo la principal amenaza para España.

Todo ello, a pesar de la caída de la actividad del Dáesh en los últimos años y su reciente derrota de los últimos reductos que conservaba en Siria.

«Si bien estas tendencias representan una mejora en la seguridad global, continúa la preocupación internacional por la naturaleza impredecible de los ataques y la determinación declarada del liderazgo de Dáesh de continuar inspirando e instigando tales acciones a nivel mundial», alerta.

El informe estima que aproximadamente el 30 por ciento de los combatientes terroristas extranjeros han abandonado Siria e Irak, generalmente sus países de origen, muchos de ellos europeos.

Dentro de las fronteras europeas, la tendencia es que las fuerzas policiales o personal militar son el blanco preferente de las acciones terroristas, si bien se han producido también ataques dirigidos contra la población civil.

«Las acciones son indiscriminadas y buscan la mayor repercusión posible», relata el informe, que destaca que en la mayoría de los ataques se han empleado medios «no sofisticados» y «al alcance de cualquiera» pero no por ello menos mortíferos, como armas blancas o vehículos utilizados para arrollar a peatones en zonas de gran concentración de público.

Subraya el Departamento de Seguridad Nacional la «preocupante» capacidad demostrada por diversas células autóctonas para fabricar por sus propios medios explosivos de alta potencia, recurriendo a materiales fácilmente disponibles.

En concreto para España, el informe asegura que la amenaza está asociada a los «reiterados llamamientos públicos» para atentar contra los países miembros de la Coalición Internacional o sus intereses y activos en cualquier lugar del mundo.

En el último lustro se ha producido un paulatino aumento en el número de detenidos en España en el ámbito del terrorismo yihadista, fundamentalmente en los años 2015, 2016 y 2017, coincidentes con las modificaciones legislativas en esta materia y con el mayor auge de desplazados desde España a Siria e Irak.

Sin embargo, en el año 2018 se ha producido un descenso en el número de arrestados en España, 76 en 2017, frente a 29 del año pasado, en sintonía con el descenso progresivo del número de combatientes terroristas extranjeros.

No obstante, el informe advierte de que la capacidad de adaptación y mutabilidad del terrorismo yihadista requiere un esfuerzo constante en la investigación policial, judicial y de inteligencia.

El informe dedica también un apartado a las ciberamenazas y a la protección de las infraestructuras críticas.

El INCIBE-CERT -Centro de respuesta a incidentes de seguridad del Instituto Nacional de Ciberseguridad) ha gestionado 111.519 incidentes durante 2018.

De estos, 102.414 han correspondido a ciudadanos y empresas, 8.383 a la red académica y 722 se han producido en el ámbito de los Operadores Estratégicos y Críticos.

Además, INCIBE ha detectado más de 40.000 dominios «.es» que alojaban tiendas falsas, cuyo objetivo aparente era el robo de información de tarjetas de crédito, datos personales y el fraude en general.

Por su parte, el Centro Criptológico Nacional gestionó 38.192 ciberincidentes en el año 2018, de los cuales en el 57 por ciento se produjeron intrusiones en los sistemas informáticos.

Precisamente, el pasado 11 de marzo el Ministerio de Defensa informó a la Fiscalía de que había detectado una posible intrusión en su red informática de «propósito general» que aunque no tiene un carácter secreto, sí es utilizada de forma cotidiana por las Fuerzas Armadas.

En cuanto a las infraestructuras críticas, cuya interrupción no deseada tendría graves consecuencias, tanto en el funcionamiento de los servicios esenciales como en la seguridad, se han designado un total de 171 operadores críticos.

Los ámbitos más importantes son la energía -electricidad, gas y petróleo-, la industria nuclear, el sistema financiero, el transporte, -aéreo, carretera, ferroviario y marítimo- el abastecimiento de agua, la industria química, las tecnologías de la información y de la comunicación, la alimentación y la salud.

TEMAS |
+ en
.
Fondo newsletter