Los mensajes privados intercambiados entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos a finales de enero de 2024 desmontan la versión que hoy sostiene el presidente del Gobierno, que ha llegado a afirmar que su antiguo número dos era para él «un gran desconocido». Apenas un mes antes de la detención de Koldo García, Sánchez apelaba abiertamente a la amistad personal con Ábalos para imponer decisiones internas clave en el PSOE, según revela Vozpópuli.
El 26 de enero de 2024, Sánchez recurrió a Ábalos para forzar el nombramiento de Diana Morant como líder del PSOE valenciano, en un contexto de fuerte rechazo interno a la candidata promovida por Ferraz. «Sabes que te quiero como un amigo. Pero más allá de eso, en lo político debemos estar unidos», escribió el jefe del Ejecutivo, en un mensaje que evidencia una relación de confianza personal incompatible con el relato posterior de distanciamiento.
Las conversaciones reflejan además la dependencia política de Sánchez respecto a Ábalos, incluso después de haberlo destituido como ministro en 2021 sin ofrecerle explicaciones claras. El presidente muestra su malestar ante el supuesto apoyo del exministro a Alejandro Soler, alternativa interna a Morant, y llega a lanzar una advertencia velada: «Es un error… en todo caso, es bueno saberlo».
Ábalos, por su parte, niega cualquier maniobra contra la dirección federal y subraya que todo lo que hacía lo comunicaba a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE. Aun así, se muestra dispuesto a seguir colaborando con Sánchez para evitar una fractura en la federación valenciana, pese a reconocer que su influencia interna ya estaba muy debilitada.
El intercambio de mensajes resulta especialmente relevante porque se produce cuando el PSOE y el Gobierno ya comenzaban a marcar distancias públicas con Ábalos, mientras en privado Sánchez seguía recurriendo a él para resolver conflictos internos y asegurar el control del partido. Todo ello, a escasas semanas del estallido del caso Koldo, que acabaría llevando al exministro a prisión provisional.
Un mes después de esos WhatsApp, Ábalos abandonó el grupo socialista y pasó al Grupo Mixto, denunciando su «estigmatización» sin estar entonces formalmente imputado. En noviembre de 2024, el Tribunal Supremo lo imputó por organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación. Hoy permanece en prisión.
Los mensajes revelados no sólo comprometen el relato de Sánchez, sino que refuerzan la tesis de que el presidente mantuvo una relación personal y política estrechísima con Ábalos hasta el último momento, pese a negar ahora cualquier vínculo más allá de lo institucional. Un nuevo golpe a la credibilidad del jefe del Ejecutivo en uno de los mayores escándalos de corrupción que rodean a su Gobierno.