El campamento de Bernedo (Vitoria), polémico por el trato que monitores trans dieron a los niños, vuelve a estar en el centro de la controversia tras conocerse prácticas denunciadas por varios de sus asistentes adolescentes. La Ertzaintza ha recogido testimonios que ya obran en el Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria y que describen un insólito «juego de banderas» con connotaciones políticas.
Según los jóvenes, las dinámicas del ‘udaleku’ generaban desconcierto y malestar. En la actividad cuestionada se organizaban cinco equipos, cada uno portando una ikurriña. El objetivo consistía en localizar una bandera española escondida en el recinto y arrebatársela al resto. Una vez conseguida, el grupo vencedor debía intercambiarla por su insignia vasca.
El desenlace del juego, tal y como relataron varios participantes, consistía en prender fuego a la enseña nacional a modo de celebración. Para juristas especializados en derecho penal, este episodio podría interpretarse como un posible delito de odio, al haberse utilizado a menores como protagonistas de un acto con evidente carga simbólica.
Las denuncias no acaban ahí. Entre las quejas remitidas a la policía, también se recoge que dos de los monitores fumaban marihuana con frecuencia dentro del campamento, lo que, en opinión de los chavales, hacía que no estuvieran en condiciones de dirigir correctamente las actividades.
La revelación de estos hechos, adelantada por EL CORREO, ha provocado un intenso debate sobre los límites de la educación en actividades de ocio juvenil y sobre la responsabilidad de quienes tienen b