La Dirección General de Tráfico (DGT) introducirá desde el próximo 1 de octubre un cambio relevante en el funcionamiento de los semáforos españoles: desaparecerá la combinación en la que los conductores reciben una señal ámbar intermitente mientras los peatones tienen el semáforo en verde.
La modificación forma parte de los cambios previstos en el Reglamento General de Circulación y tiene como principal objetivo reducir situaciones de riesgo para los usuarios más vulnerables de las vías.
Hasta ahora, en determinadas intersecciones podía producirse una situación en la que peatones y vehículos recibieran simultáneamente autorización para avanzar, aunque los conductores estuvieran obligados a extremar la precaución y ceder el paso.
El peatón veía la figura verde que le permitía cruzar mientras que el conductor encontraba un círculo ámbar intermitente, señal que no obliga a detener completamente el vehículo, sino a continuar con especial precaución y respetando las prioridades existentes.
Adiós a una combinación que generaba situaciones de riesgo
La DGT pretende eliminar precisamente esa convivencia de señales. La combinación podía provocar conflictos especialmente en los giros de vehículos, cuando un conductor encontraba vía libre para continuar mientras un peatón atravesaba correctamente el paso habilitado.
Con la reforma, España seguirá el camino adoptado anteriormente por otros países que han ido suprimiendo este tipo de configuración para reforzar la protección de peatones, ciclistas y motoristas, considerados usuarios vulnerables por Tráfico.
El cambio no supone la desaparición general del color amarillo de los semáforos, sino la eliminación de este uso concreto del ámbar intermitente coincidiendo con la luz verde para los peatones.
Un siglo desde los primeros semáforos
La modificación llega precisamente cuando se cumple aproximadamente un siglo de la llegada de los primeros semáforos a las calles españolas.
Madrid estrenó uno de sus primeros dispositivos en 1926, en la confluencia de las calles Alcalá y Gran Vía. Aquellos primeros sistemas eran accionados manualmente y únicamente utilizaban dos colores: rojo y verde.
Durante las décadas posteriores se incorporó el amarillo o ámbar, destinado a advertir a los conductores de la inminente transición entre la luz verde y la roja. Desde entonces, el esquema básico de funcionamiento apenas ha experimentado alteraciones importantes.
La reforma que comenzará a aplicarse el 1 de octubre busca ahora adaptar la señalización a los nuevos criterios de seguridad vial y reducir los conflictos entre vehículos y quienes circulan a pie o en otros medios especialmente vulnerables.