«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los inmigrantes ilegales se han realojado en otros puntos del vecindario

Los vecinos de Badalona bloquean la C-31 y reclaman a la Generalitat que actúe ante la inseguridad en el barrio tras el desalojo del B9

Inmigrantes ilegales bajo el puente de la C-31.

Decenas de residentes del barrio de Sant Roc (Badalona) bloquearon el pasado día 27 la autopista C-31 para denunciar la inseguridad creciente que, aseguran, se ha intensificado tras el desalojo del antiguo instituto B9. La movilización se produjo pese a la reunión mantenida el día anterior con el alcalde de la ciudad y tuvo un destinatario claro: la Generalidad, a la que exigen una intervención inmediata.

El origen del conflicto se sitúa en el cierre judicial del B9, ejecutado el pasado 17 de diciembre de 2025. El edificio llevaba tiempo ocupado por centenares de inmigrantes ilegales en condiciones insalubres, según los informes municipales y policiales. Durante meses, los vecinos convivieron con episodios de violencia, robos e incendios, situaciones que la Policía Local documentó de forma reiterada. El operativo de desalojo, apoyado por los Mossos d’Esquadra, cumplió una orden judicial que exigía acompañamiento social, aunque dejó sin resolver el problema de fondo.

Lejos de cerrar el capítulo, la intervención dispersó a parte de los antiguos ocupantes por distintos puntos del barrio. Algunos acabaron instalándose bajo los puentes de la C-31 y en otros espacios públicos de Sant Roc, una reubicación que los vecinos interpretan como un simple desplazamiento del foco de conflictividad. En una de las zonas más humildes de Badalona, la sensación es clara: la delincuencia no se erradicó, solo cambió de ubicación.

La protesta del lunes fue la segunda en pocos días. Los manifestantes cortaron la vía hasta que la llegada de unidades antidisturbios permitió reabrir el tráfico pasadas las 20:00 horas, con retenciones que se prolongaron durante varios kilómetros. Entre los asistentes, el mensaje se repitió sin fisuras.

El clima de tensión persiste en Sant Roc. Los vecinos advierten de que las protestas continuarán mientras no exista una respuesta clara y eficaz por parte de la Generalidad. En uno de los barrios más castigados de Badalona, la convivencia vuelve a quedar en segundo plano ante una inseguridad que, lejos de desaparecer, sigue sin una solución estructural.

+ en
Fondo newsletter