La previsión de que Papa León XIV visite España en 2026 ha sido recibida con entusiasmo por la Iglesia y por amplios sectores de la sociedad. Según el primer borrador elaborado conjuntamente por la Conferencia Episcopal Española y el Vaticano, el Pontífice tiene previsto viajar a Madrid, Barcelona y Canarias, en lo que sería uno de los desplazamientos más relevantes de su pontificado en Europa.
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, confirmó tras una reunión en Roma que existe una voluntad clara por parte del Papa de acudir a España. «¿Habrá viaje? Sí, o al menos ese es el interés que tiene el Papa», señaló, subrayando que ya se ha remitido un primer borrador al Pontífice para que incorpore sus «matices» antes de cerrar fechas y agenda definitiva. La visita, aún en fase preliminar, se perfila como un viaje de duración media y con una compleja preparación logística y diplomática.
Desde el ámbito eclesial, la posible llegada del Papa León XIV se interpreta como un gesto de cercanía hacia un país con profundas raíces cristianas y un papel histórico en la evangelización. Especial expectación ha generado la inclusión de Canarias, que de confirmarse sería visitada por primera vez por un Papa, un acontecimiento calificado de «histórico» por la diócesis del archipiélago.
Sin embargo, junto a la legítima alegría por la visita, también surgen interrogantes y críticas, especialmente en lo relativo al enfoque migratorio que el Pontífice ha heredado y reforzado tras el pontificado de Francisco. El propio cardenal Cobo recordó que Canarias estaba «en el corazón» de Bergoglio por la crisis migratoria, y que León XIV ha asumido «las grandes líneas de preocupación» de su predecesor, una afirmación que no pasa desapercibida. Con todo, la visita del Papa León XIV a España sigue siendo un motivo de esperanza espiritual y de encuentro para millones de fieles.