Mandos de la Policía Nacional destinados en Ceuta denuncian que, casi un mes después de la entrada masiva de inmigrantes que desbordó la ciudad autónoma, siguen trabajando sin instrucciones concretas de Madrid sobre cómo afrontar la crisis.
Fuentes policiales consultadas por THE OBJECTIVE aseguran que desde los sucesos del 30 y 31 de julio no han recibido «ni una sola orden», ni verbal ni escrita, por parte de la Dirección General de la Policía (DGP) que establezca cómo deben actuar ante las distintas situaciones derivadas de la llegada de decenas de miles de inmigrantes.
La consecuencia, según estos mandos, es que los responsables sobre el terreno han tenido que improvisar la organización operativa.
«El policía desplegado en Ceuta no puede trabajar interpretando silencios políticos», resumen las fuentes. Los agentes, sostienen, necesitan saber con claridad qué pueden hacer, qué procedimiento deben seguir y qué ocurrirá después con cada persona identificada, detenida o puesta a disposición de otra autoridad.
Un mando único casi un mes después
El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes la creación de un mando único para coordinar la respuesta a la crisis, una decisión que los responsables policiales consideran necesaria pero tardía. La medida llega casi un mes después del asalto y tras 27 días de vacaciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre el 29 de julio y el 24 de agosto.
También este martes está convocada una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional, el máximo órgano encargado de asistir al Gobierno en cuestiones relacionadas con la seguridad nacional.
La reunión se celebra 26 días después de la entrada masiva que puso a Ceuta en una situación excepcional y que, según las cifras manejadas por el Gobierno autonómico, llegó a implicar la entrada irregular de hasta 80.000 personas. El Consejo de Seguridad Nacional puede ser convocado extraordinariamente por el presidente cuando las circunstancias lo requieran, pero no se había reunido hasta ahora para abordar la crisis.
«La Policía no puede resolverlo sobre la marcha»
Los comisarios consultados consideran que el primer paso debería ser establecer un mando policial único, perfectamente identificado y con dependencia directa de la Dirección Adjunta Operativa (DAO). Ese responsable tendría que coordinar las áreas de Extranjería, Seguridad Ciudadana, Información, Policía Judicial, Policía Científica y las Unidades de Intervención Policial (UIP).
La Guardia Civil conservaría sus propias competencias, pero ambas fuerzas deberían disponer, a juicio de los mandos, de un puesto permanente de coordinación. La segunda medida que reclaman es una orden escrita que determine la situación jurídica de cada grupo de inmigrantes.
Las instrucciones deberían diferenciar entre quienes han entrado irregularmente y pueden ser objeto de devolución, personas en situación irregular, solicitantes de asilo, menores o supuestos menores, individuos vulnerables, autores de delitos, reclamados judicialmente y personas cuya identidad o nacionalidad no pueda comprobarse.
Para cada supuesto debería quedar claro qué diligencias debe realizar el agente, dónde debe permanecer la persona, qué unidad asume el caso y qué procedimiento jurídico corresponde. «La Policía no puede tener que resolver esas cuestiones sobre la marcha», advierten.
Reclaman una unidad de Extranjería operativa las 24 horas
Los responsables policiales proponen además crear una célula extraordinaria de Extranjería y Fronteras activa durante las 24 horas del día. No bastaría, aseguran, con enviar refuerzos ocasionales. Sería necesario organizar turnos capaces de realizar identificaciones, comprobaciones documentales, entrevistas, consultas en Eurodac, apertura de expedientes, coordinación con consulados y ejecución de devoluciones o expulsiones.
El envío de especialistas adicionales desde Madrid evidencia, según las fuentes, que la tramitación administrativa es uno de los grandes cuellos de botella de la crisis. Los mandos reclaman igualmente la creación de un censo policial único actualizado diariamente.
Cada mañana, los responsables deberían conocer cuántas personas siguen en Ceuta, cuántas están identificadas, cuántas tienen un expediente abierto, cuántas han solicitado asilo, cuántos menores permanecen en la ciudad, cuántos inmigrantes han sido detenidos, cuántos han salido de Ceuta y cuántos han sido devueltos. Sin estos datos, denuncian, «se está gobernando a ciegas».
La Policía pide centrarse en seguridad y delitos
Los mandos también reclaman separar claramente la atención humanitaria de las funciones policiales. A su juicio, departamentos como Migraciones, Inclusión, Sanidad y la propia Ciudad Autónoma deben encargarse del alojamiento, alimentación y asistencia, mientras que la Policía debe concentrarse en identificar personas, prevenir e investigar delitos, mantener el orden público y ejecutar las resoluciones administrativas y judiciales.
Eso implicaría reforzar de forma estable las unidades de Seguridad Ciudadana, UIP y los grupos de investigación en las zonas más afectadas. Los responsables consideran especialmente necesario responder con rapidez ante hurtos, robos, agresiones sexuales, lesiones, amenazas y alteraciones del orden público.
Si el presunto autor de un delito se encuentra además en situación irregular, reclaman que el procedimiento penal y el expediente de extranjería queden coordinados desde el primer momento.
Inteligencia para evitar otro asalto
La Policía sostiene que la respuesta no puede limitarse a gestionar las consecuencias de lo ocurrido. Información, Extranjería y Fronteras y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) deberían realizar evaluaciones constantes sobre lo que sucede en Marruecos, la actividad en redes sociales, las mafias de tráfico de personas y cualquier nueva concentración susceptible de desembocar en otro intento de entrada masiva.
El Gobierno sostiene que en los acontecimientos de finales de julio intervinieron redes sociales y organizaciones dedicadas al tráfico de personas, mientras descarta oficialmente una actuación hostil de Marruecos. Precisamente por ello, los mandos consideran fundamental reconstruir qué ocurrió y detectar los indicadores que permitan anticipar un nuevo episodio.
El objetivo, explican, debe ser que una entrada masiva de semejante magnitud no vuelva a sorprender a las Fuerzas de Seguridad sin una respuesta previamente definida.
«Nos enteramos por televisión»
Los responsables policiales reclaman, por último, una comunicación interna diaria entre Madrid y los mandos desplegados sobre el terreno. Proponen una videoconferencia diaria entre la DAO, la Jefatura Superior y los responsables de las distintas brigadas, acompañada de una instrucción operativa breve que llegue posteriormente a todos los mandos.
La situación actual, denuncian, es exactamente la contraria. «Lo que no puede ocurrir es que los policías destinados en Ceuta se enteren por televisión de las decisiones que pretende adoptar el Gobierno», sentencian.
Casi un mes después del asalto migratorio, los mandos policiales describen así una crisis marcada no sólo por la presión sobre Ceuta, sino también por la ausencia de órdenes claras desde Madrid y una cadena de mando que el Gobierno sólo ahora se dispone a organizar.