'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

‘Ni fascistas, ni leches’. El relato que desmonta la manipulación ‘progre’ de la manifestación antiseparatista

«Uno sabe que existe la manipulación mediática, pero nunca la había vivido tan cerca…»

Varios medios han manipulado la manifestación antiseparatista del pasado viernes ante la sede de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). A la redacción de La Gaceta ha llegado el relato de uno de los presentes que denuncia que «la prensa progre y nacionalista» ya iba con la idea preconcebida de que la concentración era «de fascistas» y nada más lejos de la realidad.

Para su interés le reproducimos íntegramente el relato:

«Uno sabe que existe la manipulación mediática, pero nunca la había vivido tan cerca. Leo las noticias y comentarios en redes sociales sobre la manifestación del viernes y no tienen nada que ver con lo ocurrido. Nada. La prensa progre y la nacionalista ya iba con la idea de que la manifestación iba a ser «de fascistas» y el pequeño detalle de que no fuese así no les ha impedido escribir su relato.

Ya sabéis: si la realidad no se adapta a mi discurso, peor para la realidad. Hubo una agresión sí. Al final de la manifestación –una manifestación donde las provocaciones independentistas fueron constantes. Desde los balcones, desde las bocacalles y desde la misma puerta de entrada de la ANC– un lumbreras se puso a gritar proclamas secesionistas. Un individuo le golpeó y de inmediato un grupo de manifestantes lo apartó del provocador. Está mal, no lo disculpo, pero la reacción general es justamente parar al violento.

Había unas 2.000 personas, no las 250 que dice La Vanguardia, ni 400 como también he leído. Éramos 2.000 fácil. Y si en la salida de un Barça-Madrid en el Camp Nou, alguien se pone a gritar ¡Hala Madrid! a la cara de los culés igual un mamporro se lleva. Y eso no significa que los 2.000 aficionados azulgranas que salen del campo sean radicales. Yo fui a la manifestación con mi señora madre y Sosi, que son miembros destacados del peligroso comando Mandrí. Ellas se encontraron allí con varias vecinas «pijis» de Sarriá y sus familias. No había ni una bandera del águila, como se ha dicho. Cero. No se cantó el Cara al Sol, como publica El Mundo. Dan ese titular y ponen un vídeo donde se canta el himno nacional. Hay que tener morro o ser muy ignorante para confundir el himno nacional con el Cara al Sol. Alguien podría objetar que esa letra del himno es preconstitucional, pero resulta que fue compuesto en 1928 -¿Hacemos números? ¿1928? ¿Franco? ¿What?-. Y en todo caso, la culpa es nuestra porque la gente quiere poder cantar un himno con letra y no decir «¡chunda, chunda!». Pero desde hace años somos incapaces de ponernos de acuerdo para fijar una letra. Patético.

Lo dicho, ni fachas, ni cantos fachas, ni símbolos fachas. ¿Peleas? La que os he contado. Y os aseguro que si hubiese habido más se sabría porque había tantos cuperos provocando como cámaras de periodistas ávidos por recoger una reacción violenta. De hecho, había un grupo de cuperos vacilando justo en la puerta de la ANC, a quienes los Mossos pidieron que se fuesen para no crear tensión en una manifestación anti-independentista. Pues ellos nada. Y claro, la prensa muestra a los manifestantes respondiendo las lógicas lindezas a las provocaciones cuperas. Eso no es ser radical, es no ser de piedra.

Os contaré algo que vi: una tipa delante de mí y de mi radicalizada madre se plantó con una estelada. Tiene toda la ciudad para hacerlo pero tiene que venirse a enseñar su bandera en medio de una manifestación contra el referéndum. Estupendo, oye. Pues un tío se la arrancó de las manos y le dijo «¡Haz el favor de irte!». Me parece bastantee proporcionado. Al final de la manifestación, cuando la gente iba desde la sede de la ANC al cuartel de la Guardia Civil de Travessera sí hubo cuatro gritos entre independentistas y no independentistas, y el guantazo ese. Así que ni manifestación fascista ni leches. Fue todo de lo más normal. Ahora resulta que los no independentistas tenemos que tragar con la erradicación del castellano en la educación, el falseamiento de la historia y el ninguneo de la Constitución -todo sin quejarnos, porque si nos manifestamos en contra, somos extremistas-. Claro que sí.

Os explico todo esto porque estoy viendo a mucho no nacionalista indignado con lo que creen que fue la manifestación. Indignados porque han leído un relato precocinado y falso. La prensa decidió que esa manifestación iba a ser «de fascistas» y han buscado concienzudamente una anécdota para justificar su prejuicio. Temo que esta campaña de manipulación desmotive a la gente a acudir a otras concentraciones como la del 12-O, donde es muy necesario que vayamos todos. Yo, si no hubiese ido y sólo hubiese leído las noticias, igual habría decidido no ir a la próxima. Y ellos habrían ganado. No se lo pongamos tan fácil. Nos vemos el 12 de octubre».

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