«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
en un club de alterne

Marlaska asciende a general a un coronel implicado en un escándalo de extorsión a una prostituta

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Fernando Sánchez

El coronel de la Guardia Civil en Cantabria, Antonio Orantes, ha sido ascendido a general de brigada por orden firmada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. La promoción se concretó en el Consejo de Ministros del pasado 26 de agosto, a pesar de que el mando estuvo en el centro de la polémica por una investigación abierta tras la denuncia de una prostituta que aseguró haber sido extorsionada por un agente del Instituto Armado en el club de alterne «New Borgia».

El caso, denunciado por la Unión de Oficiales de la Guardia Civil, fue finalmente archivado. El auto judicial al que ha tenido acceso La Razón concluyó que los hechos “no revisten caracteres de infracción penal”.

El episodio se remonta a noviembre y diciembre de 2022, cuando una de las trabajadoras del prostíbulo de Heras (Cantabria) denunció haber sido extorsionada por un supuesto guardia civil que se identificó con una tarjeta del Cuerpo. Según el atestado, exigió recuperar 50 euros del servicio de una de las chicas y también increpó a la recepcionista del local.

Tres mujeres del club declararon en sede policial, pero los agentes concluyeron que resultaba “imposible identificar al presunto autor” ni acreditar su pertenencia a la Guardia Civil. Aun así, durante 2023 surgieron informaciones que apuntaban a efectivos de la Agrupación de Tráfico de Cantabria.

La investigación recibió además correos anónimos y presiones externas, algo que quedó reflejado en el propio atestado: hubo “un notable volumen de publicaciones en diarios digitales tendentes a diseminar el descrédito” de los investigadores.

La Unión de Oficiales denunció la falta de diligencia en las pesquisas, señalando que el coronel Orantes habría incurrido en omisión del deber de perseguir delitos. Acusaron además al mando de maniobrar para que la información reservada pasara a manos de un comandante destinado en Madrid, trasladado a Santander en comisión de servicio a petición de Orantes.

Tres años después del escándalo, el único resultado fue un expediente disciplinario a algunos agentes presentes en el club, mientras que la identidad del funcionario acusado de extorsión sigue sin conocerse.

Mientras tanto, el coronel que dirigió aquella investigación ya ha sido recompensado con el ascenso a general de brigada y queda a la espera de destino en la nueva escala.

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