«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
afecta no sólo al módulo en el que reside, el número 13, sino a toda la cárcel

Marlaska blinda Soto del Real para proteger la intimidad de Santos Cerdán

El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, a su llegada al Supremo.

El Ministerio del Interior ha impuesto un dispositivo sin precedentes en la prisión de Soto del Real para garantizar la privacidad de Santos Cerdán, ex número tres del PSOE y hombre de confianza de Pedro Sánchez, encarcelado por su implicación en el caso Koldo.

Tras la filtración de unas imágenes del dirigente socialista en el interior del penal, la Dirección del centro ha ordenado un blindaje que afecta no sólo al módulo en el que reside, el número 13, sino a toda la cárcel. Según fuentes penitenciarias, Soto del Real se ha convertido en la única prisión de España en la que existe un registro obligatorio de accesos para todo el personal.

Se ha habilitado un libro de firmas en cada módulo. Todo funcionario o trabajador que acceda a un departamento distinto al suyo está obligado a dejar constancia con su nombre y número de identificación. “Es una situación totalmente anómala y extraordinaria”, advierten.

En un primer momento la restricción afectaba únicamente al módulo 13, donde Cerdán convive con otros 80 presos. Sin embargo, poco después la medida se extendió al resto de áreas del centro penitenciario, en lo que los propios trabajadores describen como un control “sin precedentes”.

La obsesión por evitar filtraciones también alcanza a sus encuentros con abogados. Desde que se conoció la primera visita del letrado Jacobo Teijelo —considerado abogado de las cloacas del PSOE—, las comunicaciones de la defensa de Cerdán solo se notifican al director de la cárcel.

Cerdán ingresó en Soto del Real el 31 de julio, después de que el juez ordenara su encarcelamiento por su papel en la trama corrupta bajo el Ministerio de Transportes de José Luis Ábalos, señalada por la UCO en un demoledor informe. Desde el primer día ha disfrutado de una celda individual, algo que funcionarios califican como “atípico” y que interpretan como un privilegio, ya que el protocolo de preventivos establece que todo interno debe compartir celda con un preso sombra durante las primeras dos semanas.

La plantilla del penal denuncia el trato diferencial. “Aquí ha habido internos con notoriedad y nunca se había aplicado un dispositivo como este”, señalan a El Mundo.

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