En plena temporada de cosecha de hachís y marihuana, cuando el tráfico de droga entre Marruecos y la Península alcanza su punto álgido, la lucha contra el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar se enfrenta a un nuevo obstáculo. Según denuncian agentes de la Guardia Civil especializados en la lucha antidroga, el Ministerio del Interior ha ordenado dejar de “balizar” —esto es, realizar el seguimiento— de los helicópteros que cruzan el Estrecho cargados con alijos, lo que estaría facilitando la entrada de droga por vía aérea.
El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska justifica la medida, según la versión de los propios agentes, alegando razones de seguridad aérea para evitar posibles accidentes durante las persecuciones. Sin embargo, desde las unidades antidroga advierten de que esta decisión ha provocado un “descontrol total” en las operaciones, ya que “no se está trabajando la ruta aérea y está entrando de todo”.
El Ministerio del Interior, por su parte, niega rotundamente la existencia de esta instrucción. “Es rotundamente falso que exista una orden dictada por el Ministerio del Interior que prohíba el balizamiento de helicópteros, medida que requiere autorización judicial”, aseguran desde el departamento.
La tensión en la zona coincide con la inminente visita de Grande-Marlaska a Algeciras, donde el próximo sábado inaugurará la nueva base del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Se trata, paradójicamente, del enclave más castigado por el narcotráfico y donde los propios agentes denuncian que las cuatro embarcaciones oficiales destinadas a combatirlo están “inoperativas”.
“Salimos a patrullar en zodiacs de aluminio mientras ellos navegan con embarcaciones que triplican nuestra velocidad y tamaño. Cualquier día nos pasan otra vez por encima y nos matan”, lamenta un agente destinado en la zona, recordando el ataque mortal del puerto de Barbate en febrero de 2024, cuando una narcolancha embistió a seis guardias civiles, matando a dos de ellos.
Desde entonces, aseguran, la situación ha empeorado. “Lo que está ocurriendo en Algeciras da pena. Se reforzó la zona del Guadalquivir y aquí se recortó. Nadie se toma en serio la guerra que estamos viviendo”, denuncia otro mando.
Los agentes critican además la escenificación preparada para la visita del ministro. Dos de las patrulleras averiadas ya han sido atracadas en el puerto “para aparentar normalidad y dar sensación de medios operativos”. “Se busca dar imagen de solvencia cuando no la hay”, añade otro de los efectivos consultados. La visita estará acompañada por la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y culminará con la presencia del buque Duque de Ahumada, el nuevo patrullero oceánico presentado como símbolo de modernización, pero que los agentes consideran “una provocación”.