Según los datos de «Recaudación y espectadores del cine español en el año 2025», publicados por el Ministerio de Cultura a través del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y adelantados por Libre Mercado, la industria nacional volvió a mostrar una fuerte concentración de ingresos en muy pocos títulos. El balance revela que sólo una pequeña parte de las producciones logra atraer al público mientras la mayoría obtiene cifras muy reducidas en taquilla.
Durante el pasado año se exhibieron 727 películas españolas en salas de cine de todo el país. Sin embargo, únicamente 16 de ellas superaron el millón de euros de recaudación, lo que representa apenas el 2,2% del total. El número de producciones que alcanzaron los 5 millones fue aún menor: solo dos. En el caso de los 10 millones, únicamente un título logró ese resultado.
La distribución de ingresos refleja también una fuerte desigualdad. Diez películas concentraron el 55,65% de toda la recaudación del cine español, es decir, el 1,37% de los títulos generó más de la mitad del negocio. Al mismo tiempo, solo 34 superaron los 500.000 euros, y 80 rebasaron los 100.000 euros.
En el extremo contrario, la mayor parte de las producciones registró cifras muy bajas. Un total de 566 filmes recaudaron menos de 10.000 euros, lo que equivale al 77,8% del total. De ellos, 387 no llegaron ni a 1.000 euros y 106 apenas superaron los 100 euros, lo que pone de relieve el escaso impacto comercial de la mayoría de los estrenos.
El dominio de unos pocos títulos volvió a quedar patente con el liderazgo de Padre no hay más que uno 5, dirigida por Santiago Segura. Esta película obtuvo 13,4 millones de euros de los 79,3 millones recaudados por el conjunto del cine nacional, lo que supone el 16,9% de todo el mercado.
Resulta llamativo que, pese a encabezar con frecuencia la taquilla española, el cineasta madrileño no haya vuelto a recibir reconocimiento en los Premios Goya desde 1998, cuando obtuvo el galardón a mejor director novel por Torrente, el brazo tonto de la ley. Desde entonces, sus producciones han sido ignoradas en las nominaciones, a pesar de su éxito entre el público.
Este análisis coincide con otras tendencias recientes, como la pérdida de espectadores registrada entre 2024 y 2025. En ese periodo, el cine español dejó de atraer a cerca de 700.000 personas, lo que refuerza la percepción de un distanciamiento entre la oferta y los intereses del público.
El próximo 28 de febrero, Barcelona acogerá la gala de los Premios Goya en su 40ª edición, un evento que en los últimos años ha estado acompañado de debates sobre el modelo de financiación y el papel de las subvenciones públicas. Los datos de taquilla reabren la discusión sobre la sostenibilidad de la industria y la necesidad de replantear estrategias para conectar con los espectadores.