El INGESA sólo ejecutó el 54,7% de sus inversiones en 2025
Mónica García deja sin gastar 504 millones mientras la invasión desborda la sanidad de Ceuta
Mónica García deja sin gastar 504 millones mientras la invasión desborda la sanidad de Ceuta
Mónica García. Europa Press
Por LGI
24 de agosto de 2026

El Ministerio de Sanidad dejó sin ejecutar 503,97 millones de euros de su crédito definitivo durante 2024 y 2025, los dos primeros ejercicios completos de Mónica García al frente del departamento. Las cifras de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), publicadas por El Confidencial, salen a la luz mientras la ministra se prepara para responder en el Congreso por la presión que la invasión migratoria procedente de Marruecos ha provocado sobre la sanidad de Ceuta.

Sanidad cerró 2024 con 278,43 millones sin gastar y una tasa de ejecución presupuestaria del 83,8%. En 2025 dejó otros 225,54 millones sin ejecutar, pese a mejorar el porcentaje hasta el 84,6%. En ambos ejercicios, alrededor del 16% del crédito definitivo quedó sin utilizar.

El gasto reconocido por el Ministerio descendió de 1.438,7 millones en 2024 a 1.235,1 millones en 2025. Esta reducción estuvo condicionada por la caída del crédito disponible y la finalización de partidas vinculadas a los fondos europeos.

García comparecerá el próximo jueves 27 de agosto ante el Congreso con el foco puesto en el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA). Este organismo, adscrito a su departamento, gestiona directamente la asistencia sanitaria en Ceuta y Melilla, los dos únicos territorios españoles que quedaron fuera del proceso de descentralización culminado en 2002.

La ministra deberá explicar así la situación de un modelo que arrastra desde hace años graves carencias de personal, infraestructuras y especialidades, y que ha quedado sometido a una presión extraordinaria tras la entrada ilegal de 80.000 personas procedentes de Marruecos el pasado 30 de julio.

El INGESA dejó sin gastar casi la mitad de sus inversiones

Los datos presupuestarios del INGESA muestran una amplia diferencia entre el gasto destinado al funcionamiento ordinario del sistema y las inversiones necesarias para reforzarlo.

En 2025, el organismo ejecutó el 92,6% del gasto de personal, el 96% de los gastos corrientes en bienes y servicios y el 96,9% de las transferencias corrientes. Sin embargo, la ejecución de las inversiones reales se limitó al 54,7%.

De los 44,98 millones de euros que el INGESA dejó sin gastar durante ese ejercicio —según cifras todavía provisionales—, 23,29 millones correspondían a inversiones.

La falta de ejecución contrasta con las advertencias realizadas por los profesionales sanitarios de las dos ciudades autónomas. El presidente del Sindicato Médico de Ceuta, Enrique Roviralta, denunció meses antes de la invasión una situación de «abandono institucional» y alertó de que el sistema no tenía capacidad para responder a incrementos extraordinarios de la demanda.

«Tenemos un déficit de profesionales muy importante y el INGESA lo desmiente», señaló Roviralta. El médico ya citaba los episodios de entrada ilegal de inmigrantes como uno de los factores capaces de desbordar una sanidad condicionada por la Operación Paso del Estrecho y el aumento estival de la población.

Hasta 1.900 pacientes por enfermera

El Sindicato de Enfermería SATSE ha denunciado ratios inseguras y cupos de hasta 1.900 pacientes para una única enfermera de Atención Primaria. Los médicos también advierten de las dificultades para cubrir especialidades y de la elevada rotación de las plantillas.

Ceuta carece, según las organizaciones profesionales, de UCI pediátrica, radioterapia, cirugía vascular y neurocirugía. Esta situación obliga a mantener una fuerte dependencia de las derivaciones a la Península. La unidad de hemodinámica permanecía además cerrada por falta de un cardiólogo que pudiera atenderla, pese a contar con instalaciones.

En Melilla se repiten parte de estas carencias. El Colegio de Médicos ha calificado de «precarios» los recursos humanos y ha advertido del envejecimiento de las plantillas y de los problemas para encontrar sustitutos. Su presidente denunció que la ciudad dispone de sólo dos cardiólogos para 86.000 habitantes.

El INGESA rechaza esas acusaciones y sostiene que «no hay déficit de profesionales ni de especialistas». El organismo asegura que las inversiones realizadas han situado a Ceuta y Melilla «a la cabeza de infraestructuras y tecnologías de vanguardia».

Sanidad admite que no tiene medios para prestar algunos servicios

La propia documentación del INGESA contradice, sin embargo, parte de ese discurso. El organismo admite que carece de los recursos humanos y materiales necesarios para asumir directamente determinados servicios, por lo que recurre a empresas privadas.

En la licitación del servicio de hemodiálisis de Ceuta, el informe de insuficiencia de medios reconocía que el hospital «no dispone de sala ni del equipamiento necesario» para realizar el tratamiento. «Tampoco contamos con personal médico suficiente para realizar esta prestación, disponiendo sólo de dos nefrólogos, número claramente insuficiente», añadía el documento.

La oferta seleccionada ascendió a 6,27 millones de euros, mientras el valor estimado del contrato, incluidas sus posibles prórrogas, alcanzó los 11,43 millones.

El INGESA también recurre al sector privado para servicios de transporte sanitario, diagnóstico por imagen, radioterapia, neurofisiología, PET-TAC y endoscopias. Algunas de estas externalizaciones comenzaron antes de la llegada de García al Ministerio, pero su continuidad refleja la dependencia de terceros para garantizar prestaciones que la Administración no puede asumir con sus propios medios.

La insatisfacción también alcanza a los pacientes. El Barómetro Sanitario de 2025 situó a Ceuta y Melilla entre los territorios con peores valoraciones de España. Ceuta obtuvo 5,39 puntos y Melilla, 5,56, frente a una media nacional de 6,02.

La invasión migratoria ha golpeado, por tanto, un sistema que ya sufría una falta estructural de profesionales y servicios. García tendrá que explicar ahora en el Congreso por qué su Ministerio dejó sin ejecutar más de 500 millones de euros en dos años mientras la sanidad que administra directamente carecía de medios y dejaba sin gastar casi la mitad del dinero reservado para inversiones.

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