'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La Guardia Urbana de Barcelona también critica la actuación de los Mossos tras el atentado

Se quejan de la falta de información que recibieron en el operativo policial.

La gestión que hicieron los Mossos del atentado del pasado día en Barcelona no sólo ha levantado ampollas en la Guardia Civil y en el Cuerpo Nacional de Policía. Agentes de la Guardia Urbana de Barcelona que fueron los primeros en llegar a La Rambla han lamentado la poca información que recibieron por parte de la policía autonómica en el operativo policial, según recoge el digital benemeritaaldía.

Poco después de producirse el atentado, en los momentos de confusión posteriores, la radio de la Guardia Urbana empezó a comunicar a sus agentes desplegados por el barrio del Raval de Barcelona que fuesen con cuidado ya que había «francotiradores con turbantes» negros en azoteas de algunos edificios, tal y como apuntan varias fuentes, por lo que debían ponerse a cubierto ante el «fuego hostil».

Cuando los agentes llegaron a algunos de estos inmuebles pudieron comprobar que se trataba de miembros de los Mossos del grupo de operaciones especiales que se habían desplegado dentro de la operación policial posterior al atentado y que llevaban un pasamontañas. Efectivos de la Guardia Urbana han lamentado la poca información recibida en este sentido por parte de la policía autonómica, ya que en una situación de emergencia por un ataque terrorista iban con el arma en la mano tomando las debidas precauciones.

Otro momento polémico, según señalan, fueron los controles que los Mossos montaron en diversas salidas de Barcelona para intentar capturar al autor del atentado islamista. La investigación considera que el conductor de la furgoneta del ataque en La Rambla, Younes Abouyaaqoub, se saltó un control situado en la avenida Diagonal de Barcelona al atropellar a una agente con el Ford Focus que había robado a su propietario, Pau P., tras apuñalarlo mortalmente. Miembros de la Guardia Urbana remarcan que este control se hizo por efectivos de los Mossos de la comisaría de Esplugues y sin contar con ellos en ningún momento. Consideran que los agentes destinados eran insuficientes para controlar los vehículos que iban pasando, lo que impidió una respuesta rápida ante la huida. El coche conducido por Abouyaaqoub recibió varios disparos por parte de la segunda patrulla que estaba en este punto y, poco después, apareció poco aparcado en Sant Just Desvern con un cadáver dentro.

Los agentes de la policía municipal recuerdan que la comisaría de Les Corts podría haber dado apoyo policial a los Mossos para realizar este control y que se podría haber usado unas cadenas con pinchos para evitar fugas, como hacen en otros operativos. El día del atentado, efectivos de la Guardia Urbana de las diversas comisarías de Barcelona se desplazaron al centro de la ciudad para dar apoyo logístico en el corte de calles y controles, mientras desde la sede de Ciutat Vella, situada en La Rambla, se priorizaba la atención de las víctimas.

Por eso, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acudió a esta comisaría para agradecer y felicitar a los agentes por su actuación. «A pocos días del terrible atentado, pudimos sentarnos con una veintena de agentes en una sala de la comisaría, y durante casi dos horas pude escuchar directamente cómo habían vivido y actuado estos héroes anónimos durante el atentado», remarcó la alcaldesa en las redes sociales y recordó que fueron los primeros en llegar «e incluso correr tras la furgoneta, arriesgando su vida para salvar la de otros».

El Parlament de Cataluña ha decidido conceder la medalla de honor a la Guardia Urbana, igual que a los Mossos y los servicios de emergencias, que actuaron en el atentado.

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