La expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, ha negado ante la Audiencia Nacional cualquier implicación en las presuntas irregularidades investigadas en el denominado caso Koldo. La causa, que apunta a una posible red de corrupción en la adjudicación de contratos públicos, involucra al exministro de Transportes José Luis Ábalos, a su asesor Koldo García, y a otras figuras del entorno político y empresarial.
Pardo de Vera ha tratado de distanciarse de los hechos, asegurando que llegó a trasladar a Ábalos su malestar por el comportamiento de García, al que calificó de inapropiado incluso «para el ámbito privado». Según ha explicado, fue utilizada por el exministro y su círculo como intermediaria para facilitar una entrevista laboral en Ineco a Jésica Rodríguez, expareja extramatrimonial de Ábalos.
El foco de los investigadores está en varias conversaciones interceptadas entre Koldo García y empresarios, así como con la propia Pardo de Vera, que podrían revelar adjudicaciones de obra pública a cambio de comisiones. Uno de los correos incorporados a la causa muestra cómo, en diciembre de 2018, un empresario de OPR solicitó una reunión con Pardo de Vera para hablar sobre próximas licitaciones. La exdirectiva negó ante el fiscal conocer a los responsables de OPR o de Pérez Jiménez Construcciones, pese a que ambas participaron en la adjudicación de una obra de Alta Velocidad.
En específico, Pardo de Vera ha explicado que las adjudicaciones superiores a seis millones de euros son competencia del Consejo de Ministros y que ella no intervenía ni en la evaluación técnica ni en la económica de los concursos. Sobre LIC, ha reconocido haber conocido a su propietario, José Ruz, en el Ministerio, de la mano de Koldo García, pero ha afirmado que le incomodaba su insistente actitud, ya que se quejaba de forma reiterada del trato de Adif.