«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ha afirmado sentirse «indignado»

Pedro Sánchez afirma que nunca conoció las «andanzas» de Leire Díez pese a que montó una operación para protegerlo

Pedro Sánchez con Leire Díez. Redes sociales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha explicado que nunca tuvo conocimiento de las «andanzas» de Leire Díez, la exmilitante socialista investigada en la causa sobre la presunta cloaca del PSOE. «Nunca las hubiera tolerado», aseguró desde Montenegro, donde se encontraba antes de participar en la cumbre entre la Unión Europea y los Balcanes Occidentales.

Sánchez trató de desmarcarse así de la trama que salpica al PSOE y afirmó sentirse «indignado» por las informaciones conocidas. El jefe del Ejecutivo sostuvo que tanto el Gobierno como el partido han actuado con contundencia ante otros casos y pidió dejar trabajar a la Justicia. «Ni nunca avalé, ni nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado», insistió.

La versión del presidente, sin embargo, resulta difícil de creer para sus críticos, ya que Leire Díez habría desplegado una operación dirigida a protegerle de los escándalos de corrupción que rodean al PSOE y a su entorno político. A ello se suma que han trascendido hasta seis fotografías en las que Sánchez y Díez aparecen juntos, un elemento que alimenta las dudas sobre el grado real de conocimiento que el líder socialista tenía de la exmilitante.

El presidente también salió en defensa de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, después de que se conocieran sus reuniones con la llamada fontanera del PSOE. Sánchez trasladó su confianza en la honestidad de González y se alineó con la posición mantenida por el Ministerio del Interior.

Esa defensa llegó prácticamente al mismo tiempo que la del ministro Fernando Grande-Marlaska, que también respaldó a la directora de la Guardia Civil. El titular de Interior aseguró que González no le comunicó en ningún momento que hubiera mantenido encuentros relacionados con los asuntos investigados en la trama, y sostuvo que esa es la cuestión determinante para él.

No obstante, Marlaska dejó abierta la puerta a una reacción más dura si la investigación judicial demostrara lo contrario. El ministro admitió que, si aparecieran pruebas de que hubo reuniones vinculadas a la trama y que no se le informó de ello, su respuesta tendría que ser distinta.

Sánchez aprovechó su intervención para insistir en que el Ejecutivo no interferirá en el trabajo de los jueces. «Es el momento de la Justicia», sostuvo, antes de recalcar que tanto el Gobierno como el PSOE dejarán actuar a los tribunales.

El jefe del Ejecutivo intentó además establecer una diferencia entre el caso que ahora afecta a su partido y las actuaciones atribuidas al PP en el pasado. En ese sentido, acusó a los populares de haber utilizado una «policía mal llamada patriótica» para obstaculizar investigaciones judiciales y emplear recursos del Estado con fines partidistas.

Con esa comparación, Sánchez buscó marcar distancias con la investigación abierta sobre Leire Díez, aunque sus explicaciones llegan en plena presión política sobre el PSOE, con la Audiencia Nacional investigando una presunta estructura destinada a influir en causas judiciales y proteger a dirigentes socialistas de los procedimientos que les afectan.

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