«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
superando a alemania, sodio histórico

Pedro Sánchez convierte a China en el primer proveedor de bienes y servicios de España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de China, Xi Jinping. Europa Press

La política de Pedro Sánchez hacia China ya ofrece resultados. Eso sí, favorables para Pekín y no para España. Según los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio, el gigante asiático se ha convertido en el primer proveedor de bienes y servicios de nuestro país, superando en julio a Alemania, socio histórico.

China vendió a España en ese mes 4.411 millones en productos (11,5% del total), frente a los 4.399 millones de Alemania (11,4%). En los siete primeros meses del año, las importaciones desde Pekín ascendieron a 28.568 millones de euros, con un crecimiento del 15,8%, mientras que las compras a Berlín apenas aumentaron un 4,1%.

El problema es que las exportaciones españolas a China no crecen al mismo ritmo. Entre enero y julio apenas sumaron 4.865 millones, lo que ha llevado a que el déficit comercial con el país asiático se eleve a 23.000 millones, un 82% más desde que Sánchez llegó a Moncloa.

En paralelo, los lazos políticos entre Madrid y Pekín se han estrechado. Sánchez ha cultivado una relación privilegiada con Xi Jinping, marcada por reuniones recurrentes, contratos de empresas chinas con la Administración central y una política laxa con los vetos europeos a Huawei y ZTE en el despliegue del 5G. España se ha colocado así como aliado preferente de China en Europa, incluso por encima de Bruselas y en plena guerra comercial con Estados Unidos.

Uno de los ejemplos más claros es la joint venture de Chery con Ebro, que permite ensamblar coches chinos en Barcelona y venderlos en la UE sin sufrir los aranceles de hasta el 45% impuestos por Bruselas a los vehículos procedentes de Pekín. Una maniobra que, en la práctica, socava la llamada soberanía estratégica europea.

En otros sectores, la balanza también se inclina. Mientras China sorteaba las tasas a sus coches, España veía cómo Pekín imponía aranceles del 62,5% a la carne de porcino, que en nuestro caso se redujeron al 20%. Una rebaja celebrada por el Gobierno, aunque en el sector advierten que, dada la cercanía entre ambos ejecutivos, podría haber sido mucho menor.

Las inversiones chinas también crecen. Durante el primer semestre del año ascendieron a 468 millones de euros, un 84% más que en 2023, con especial peso en automoción y renovables. Sin embargo, apenas representan el 5,5% del total de capital extranjero que entró en España, muy lejos de compensar la caída del 60% en la inversión procedente de Estados Unidos y Reino Unido.

En definitiva, Sánchez presume de relaciones con Pekín mientras las cifras reflejan otra realidad: España compra cada vez más a China, vende poco y pierde soberanía económica en Europa.

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