
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha grabado un vídeo en el Museo Reina Sofía de Madrid para defender el lema «no a la guerra», una consigna que vuelve a situar en el centro de su discurso político. La grabación, difundida en plena precampaña electoral, ha suscitado críticas por el uso de un museo público para una iniciativa de carácter partidista y por las posibles implicaciones de la utilización de instalaciones institucionales durante el periodo electoral.
El vídeo muestra a Sánchez en el interior del Reina Sofía, con el museo vacío y el cuadro ‘Guernica’, de Pablo Picasso, como uno de los elementos simbólicos del escenario. El presidente recupera así el «no a la guerra», una consigna que ya ha protagonizado anteriores campañas y que su equipo incorpora de nuevo a su estrategia de comunicación política.
La polémica se centra en las condiciones en las que se realizó la grabación y en si el espacio cultural fue cerrado o reservado para facilitarla. Según la información publicada por El Debate, el museo quedó a disposición del presidente para producir el anuncio.
La cuestión también plantea dudas sobre la posible intervención de la Junta Electoral Central. La normativa electoral establece obligaciones de neutralidad para los poderes públicos durante los procesos electorales y limita determinadas actuaciones institucionales que puedan influir en la orientación del voto. La oposición podría trasladar los hechos a la Junta Electoral Central para que valore si el uso de las instalaciones del museo vulneró las garantías electorales. Entre los aspectos que podrían examinarse figuran el posible cierre del recinto, los recursos empleados, las condiciones de acceso y el carácter partidista del mensaje difundido.
En caso de que el órgano electoral apreciara una infracción, podrían adoptarse las medidas previstas legalmente, aunque cualquier eventual sanción o retirada del vídeo requeriría una resolución fundamentada.