Portugal ha movilizado un contingente de 200 bomberos para colaborar en la lucha contra los incendios forestales que afectan a la provincia de Ávila, en respuesta a la petición de ayuda formulada por España dentro del mecanismo de cooperación bilateral en materia de Protección Civil que mantienen ambos países.
El despliegue partió este sábado desde la ciudad de Guarda, en el centro de Portugal, con destino a la zona afectada por las llamas. La expedición está integrada por personal de la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil (ANEPC), efectivos de distintos cuerpos de Bomberos Voluntarios de la subregión de Beiras y Serra da Estrela, miembros de la Unidad de Emergencia de Protección y Socorro (UEPS) de la Guardia Nacional Republicana (GNR) y otros recursos del sistema portugués de emergencias.
La operación está coordinada por el comandante subregional de Emergencia y Protección Civil de Médio Tejo, David Lobato, y cuenta con respaldo logístico de las Fuerzas Armadas portuguesas, que han proporcionado 500 raciones de combate para garantizar el abastecimiento del personal desplazado durante su misión en territorio español.
Antes de emprender el viaje, el comandante Mário Silvestre explicó que el operativo estaba preparado para incorporarse a las labores de extinción en cuanto recibiera las instrucciones de las autoridades españolas. En declaraciones a la televisión pública RTP, señaló que los bomberos acudirán dispuestos a adaptarse a las necesidades que encuentren sobre el terreno y a colaborar en todas aquellas tareas que les sean encomendadas.
Silvestre destacó además la experiencia acumulada en la cooperación entre los servicios de emergencias de ambos países durante las campañas de incendios forestales. Según indicó, esa colaboración habitual ha favorecido un elevado grado de coordinación entre los equipos portugueses y españoles, lo que facilita su integración en intervenciones conjuntas como la que se desarrolla actualmente en Ávila.
El contingente enviado por Portugal se ha organizado como una compañía formada por varios grupos de intervención y unidades de apoyo, siguiendo el modelo operativo solicitado por España para este tipo de despliegues internacionales. La misión se enmarca en el protocolo de asistencia mutua vigente entre ambos países para responder a grandes emergencias.
Mientras parte de sus recursos trabajan ya en España, Portugal continúa pendiente de la evolución del riesgo de incendios dentro de sus propias fronteras. El Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) mantiene a medio centenar de municipios del norte y del centro del país en nivel máximo de peligro debido a la combinación de altas temperaturas, baja humedad y viento, unas condiciones que incrementan notablemente el riesgo de propagación de nuevos focos.