'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

‘Quien identifique la bandera de España con Franco debería evitar decirlo’

Iván Vélez, director de DENAES | Fernando Díaz Villanueva
Iván Vélez, director de DENAES | Fernando Díaz Villanueva

La continuación al titular que abre esta entrevista es … “porque hace visible su ignorancia”. Alejado de cualquier visión partidista o polarizada de la idea de patria, el flamante director de DENAES, Iván Vélez, anima a revisar la procedencia de los grandes símbolos españoles.

Arquitecto y autodidacta en el materialismo filosófico -se declara discípulo de Gustavo Bueno- Iván Vélez (Cuenca, 1972) es el nuevo -y atípico- director de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, DENAES. La Fundación, convocante entre otros actos de la multitudinaria manifestación a favor de la unidad de España del pasado mes de septiembre en Madrid, acomete el reto de reivindicar y defender una patria que vive, en palabras de Vélez, una grave crisis. “Pero hay que seguir dando la batalla con estoicismo y las ideas claras”. Y de eso, de ideas, y de España, hablamos en esta entrevista.
-Iván Vélez, director de DENAES. ¿Qué hace un arquitecto que además es más de izquierdas que de derechas, al frente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española?
Entiendo que DENAES es una plataforma patriótica que puede ser muy útil para la defensa de la nación, para defender lo que su propio nombre ya indica, y, como considero que la nación española no un concepto necesariamente vinculado a derechas o izquierdas -que, a mi juicio creo que es una división maniquea pero muy imprecisa-, pues aquí estoy, por una cuestión de patriotismo y responsabilidad. Me parece que puedo hacer un buen trabajo por la patria a través de DENAES.
-¿Por qué necesita la patria que trabaje por ella?
Es evidente que los sucesivos gobiernos han desatendido muchas áreas fundamentales para mantener la igualdad entre españoles; para tener una España que, de cara al exterior, tenga una imagen mejor.

-¿Cómo llega hasta la Fundación?
Llego porque en ella está -estaba- Gustavo Bueno. Yo soy discípulo de Bueno y un estudioso del materialismo filosófico y Bueno dedicó parte de su obra a la defensa de la nación española, al combate contra los secesionismos… Ese es mi vínculo inicial con DENAES.
-Le proponen ser director. ¿Fue un sí inmediato o se lo pensó?
Sí inmediato. Hubo un cambio de presidencia [el nuevo presidente es el empresario santanderino Ricardo Garrudo], el Patronato de Honor me lo propuso y yo acepté con la intención de coordinar las actividades próximas que vamos a hacer.
-¿Por qué esa inquietud interior? ¿Por qué dedicarse a defender la patria en lugar de a invertir en Bolsa y hacerse rico, por ejemplo?
Porque creo que es una obligación ciudadana. Claro que con libros y artículos uno no se hace millonario, pero creo que es una cuestión de responsabilidad, de puro patriotismo. Además… incluso quien busque el enriquecimiento lo tiene que encontrar dentro de una sociedad política, y esa sociedad política se llama España.
-¿A qué se refiere?
A que las propuestas alternativas a España nacidas dentro de España, es decir, los separatismos, tienen una carga muy desagradable de clasismo, racismo, odio, xenofobia… Creo que las condiciones mínimas de libertad y de convertirse en un verdadero ciudadano te las da España, la nación española. Somos ciudadanos de la nación española. Somos españoles. A lo mejor es que soy un tomista del XIX todavía, pero considero que esa cosa tan clásica que antes se llamaba ‘Bien Común’ nos concierne y nos obliga a todos; hay que arrimar el hombro. Ya digo que las alternativas se llaman ETA, segregación… Estamos en un momento de crisis nacional muy grave.
-Como director, ¿qué planes tiene para que la Fundación contribuya a paliar esa crisis?
Mantener una continua crítica del presente, intentar analizar de una manera insobornable la actualidad política, con el frente catalán, sobre todo. A la vez, cultivar o hacer aflorar hechos históricos, conmemoraciones, documentos que nos fortalezcan… E intentar articular un frente muy plural, con gente de todo tipo de adscripciones ideológicas cuyo denominador común sea la defensa de la nación española. Hacer actos y participar en aquellos que seamos requeridos. Una labor cívica y apartidista. El 20 y 21 de julio celebraremos en Santander nuestra Escuela de Verano, en la que hablaremos de los movimientos cívicos. Ya que el Estado ha hecho dejación de funciones en muchas cuestiones y entendiendo que el poder se ejerce no sólo de manera descendente sino también ascendente, de abajo hacia arriba, entendemos que esa labor de los movimientos cívicos ha sido un factor importante en las ofensivas separatistas.
-Labor apartidista y pedagógica. ¿Cree que conseguirá el reto con mayúsculas, que conseguirá desterrar la idea de que lucir la bandera de España es ‘facha’? El ministro Wert dijo que había que españolizar a los niños catalanes y se armó la mundial…
El que vea detrás de la bandera española una parcialidad y una adscripción política muy polarizada, lo que debe hacer es indagar en el origen de esa bandera, en el origen de los símbolos, en lo que supone la nación española como transformación del Antiguo Régimen -y no me refiero a Franco, por supuesto-, y que venimos todos de ahí.
El que identifique la bandera de España con Franco debe avergonzarse de decirlo en público porque es mostrar sus vergüenzas y su ignorancia. La bandera española es una bandera para todos, de todos, y no la puede agarrar ningún partido salvo que otros renuncien a ella. El Partido Popular habla de sano patriotismo… lo de sano sobra. El patriotismo es la defensa de los derechos de los ciudadanos y la defensa del territorio.
-Así que no piensa usted como Mariano Rajoy, que dice “no estar a favor de las fronteras”…
Hay que creer en las fronteras. No hay naciones sin fronteras, hay que decírselo a don Mariano Rajoy. Las fronteras son contingentes a las naciones y es donde se localizan algunos de los poderes propios de toda sociedad política: poderes militares, diplomáticos, etcétera.
-Autor de numerosos libros, le gusta hablar de mitos y leyendas. [Iván Vélez es autor de La Leyenda Negra y El mito de Cortés, entre otras obras]. Vamos a desenmascarar algunas leyendas… ¿Las mentiras más graves instaladas en el imaginario colectivo?
Los dos frentes negrolegendarios más potentes son el que va vinculado a América, la idea de que América fue un lugar de expolio y genocidio, que es muy dañino tanto para España como para las naciones hispanoamericanas…
El segundo frente, la idea de que España es una sociedad oscuramente fanática, no homologable en Europa por atavismos de los españoles de autoritarismo, censura, ambiente antidemocrático…
-Háblenos del primer frente, ¿puede deshacer en dos pinceladas la Leyenda Negra?
Si nos preguntamos si España actuó con violencia en América la respuesta es sí. Eso no se puede negar y hubo excesos. Pero toda la legislación fue tendente a la integración de los indígenas en la esfera política, religiosa o en ambas. La prueba de que no hubo tal genocidio es el mestizaje, que es visible. No hay más que dar un paseo por el zócalo de Méjico para darse cuenta, los rostros denotan mezcla de sangres. La incorporación del indio a las instituciones fue gradual, acorde a los tiempos, pero España aplicó una metodología opuesta a la que llevaron a cabo Holanda o Reino Unido, donde hubo una separación, cuando no un barrido absoluto, de la población indígena donde se implantaron.
-El mito de Cortés. ¿Por qué un libro sobre Hernán Cortés? ¿Por qué rescatar su figura?
Porque en Cortés se condensan los atributos de la Leyenda Negra. Se presenta desde la perspectiva negrolegendaria como un hombre codicioso, sanguinario, violento… con todo tipo de defectos morales. Creía que analizar ese personaje y su evolución a lo largo de los siglos era importante.
-¿Se le ocurre algún Hernán Cortés moderno?
Es complicado… Salvando todas las distancias, Amancio Ortega. Un hombre que, ante una obra tremenda que ha hecho desde un punto de partida muy modesto, consigue una implantación universal y por eso se le buscan continuamente defectos.
-Entendido. Volvemos a la realidad actual. Decía antes que vivimos un momento crítico: la situación en Cataluña, el chantaje de los nacionalismos al gobierno central para los Presupuestos… La España de las autonomías, en fin. ¿Cómo describe nuestro momento político?
Crisis profundísima, que es a mi juicio el resultado de aquello que estaba trazado bajo la Constitución del 78. Hay unas zonas secularmente privilegiadas, constituidas casi en pseudoestados; oligarquías locales que han estado muy a gusto jugando a dos barajas, en Madrid con una cara y fuera con otra. Ha habido población tratada como si fuera una especie de inmigrante en su propio país, que se han encontrado con escuelas que tenían por objetivo la catalanización con altas dosis de hispanofobia. El resultado es que hay generaciones difícilmente recuperables. En el caso de Vascongadas…
-Cuente…
Es diferente; contó con una banda terrorista. En ambos casos, tanto el vasco como el catalán, la responsabilidad de la Iglesia es muy grave, lo cual nos debe hacer pensar la complejidad a la que nos enfrentamos. El problema es que una vez obtenidos los objetivos que los catalanes buscan estarán llamando a la puerta otras regiones. Y todo sucede de forma paralela a la descapitalización humana de gran parte de la nación, con lo cual es de enorme gravedad. Pero hay que seguir dando la pelea; no hay que abandonar el campo de batalla y hay que pelear con firmeza, estoicismo y las ideas muy claras. En este sentido la defensa de la lengua española es un frente absolutamente irrenunciable.
-¿Reclama que el español esté por encima de las lenguas autonómicas, por ejemplo?
Dada la situación a la que hemos llegado, como mínimo que no discriminen al español, fíjese si pido poco ya. Nos contentaríamos con que no hubiera discriminación. El programa de máximos lo dejamos para otro día…
-Lo dejamos, entonces. ¿Hay una fecha, un punto de inflexión que marque el declive de la España actual? ¿Es ese 1978 del que hablaba antes o es anterior?
La situación a la que hemos llegado ahora es fruto y va ligada a los presupuestos ideológicos que subyacen bajo la Constitución del 78. En su redacción ya estaban las sectas nacionalistas operando a pleno pulmón. Luego, la culpa de la situación ha estado siempre en Madrid, porque los gobiernos -en su partidismo tan descarado e incapaces de hacer una alianza de partidos constitucionalistas- se han apoyado siempre en los partidos regionales, independentistas, y se ha pagado con el precio de darles a ellos lo que es de todos. Y hay una serie de hitos muy potentes.
-¿Cuáles son?
Las enormes cesiones de Aznar -tremendas- de las que muchos no quieren acordarse pero que están ahí y son tremendas. Rematado por la política de José Luis Rodríguez Zapatero, que se entrega directamente al PSC. Es la irresponsabilidad de los partidos que se dicen nacionales, siempre en brazos del chantaje separatista, del PNV, por ejemplo, que es la derecha más arcaica y rupestre de Europa.
-Después de esta declaración de amistad con el PNV que acaba de hacer… vamos con una ronda de preguntas cortas. ¿Unión Europea sí o no?
[Silencio largo] En este sentido no soy nada orteguiano. Voy a contestarlo así: Yo no creo que España sea el problema y Europa la solución, sino al contrario.
-¿Monarquía o república?
Soy accidentalista.
-¿Felipe VI o república?
Felipe VI ha tenido un papel muy importante en frenar el golpe catalanista y creo que ha hecho una labor que debe ser reconocida. No soy ningún ingenuo, ni mitómano, ni beato. Creo que lo que ha hecho Felipe VI es mucho más acertado que el ‘hablando se entiende la gente’ que le dijo su padre a Carod Rovira. Sobre todo aprecio mucho que en la intervención televisiva que hizo a la nación no empleara la palabra ‘diálogo’, que es la famosa trampa con la que siempre se acaba chantajeando.
-¿Cómo explicaría cómo es España a un extranjero?
Es una nación heredera de un imperio -es una de las partes de un imperio que constituyó el mundo- que tiene unas profundísimas raíces históricas y un papel relevante en la Historia universal. En cuanto a nación, salvo para algunos compatriotas que están confundidos y desorientados, creo que es un sitio muy agradable para vivir, diverso, rico y… casi diría como San Isidoro de Sevilla:

Oh España, la más hermosa de todas las naciones que se extienden desde Occidente hasta la India.
Tierra bendita y feliz, madre de príncipes y de pueblos, de ti reciben la luz el Oriente y el Occidente.
Tú, honra y prez de todo el orbe, tú el país más ilustre del Globo.

-Si volviera a nacer, ¿elegiría ser español o cambiaría?
Sería español. Estoy a gusto siendo español.

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