Un grupo reducido de radicales de extrema izquierda ha intentado boicotear el mitin de Santiago Abascal en Zafra a escasos días de las elecciones de Extremadura, sin lograr frenar un acto político de VOX que ha reunido a más de un millar de personas en la plaza pública del municipio pacense.
Según ha confirmado LA GACETA tras ponerse en contacto con miembros de la organización, varias decenas de alborotadores de extrema izquierda han tratado de interrumpir el desarrollo del mitin mediante gritos, insultos y una acción coordinada para desconectar el sistema de sonido y la iluminación del escenario. La maniobra, que ha generado momentos de tensión, no ha impedido que el acto siguiera adelante ni que Abascal se dirigiera a los asistentes, que han respondido con aplausos y consignas de apoyo.
Durante su intervención, el líder de VOX ha denunciado públicamente lo que ha calificado como un intento de sabotaje electoral en plena campaña, reprochando la pasividad institucional ante este tipo de actuaciones y reclamando la identificación de los responsables. Abascal ha subrayado la diferencia de trato en los dispositivos de seguridad según el signo político de los actos, al tiempo que ha agradecido la labor de la Guardia Civil en el acceso y protección del recinto.
«Lo cierto es que se está cometiendo un delito electoral, espero que los tengan identificados, porque el cretino de Marlaska, cuando se ha llevado a Sánchez a cualquier sitio, ha hecho un cordón de seguridad en todo el pueblo y allí no se ha acercado nadie».
Pese a los intentos de boicot, el ambiente general del mitin ha sido de respaldo masivo por parte de los simpatizantes, que han acallado a los alborotadores y han permitido que el discurso se haya desarrollado con normalidad. Desde la organización han destacado que la elevada asistencia demuestra, a su juicio, el creciente apoyo social al proyecto de VOX en Extremadura y la incapacidad de los grupos minoritarios para condicionar el desarrollo democrático de la campaña.
El incidente se produce en la recta final de la campaña electoral, en un contexto de alta movilización política, y ha sido interpretado por el partido como un ejemplo más de la tensión generada por lo que consideran intolerancia hacia opciones políticas que no encajan con el discurso de la izquierda radical.