Red Eléctrica de España (REE) activó en la noche del miércoles el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo extraordinario diseñado para garantizar los niveles de reserva del sistema eléctrico cuando no existe suficiente capacidad de generación disponible. La medida se adoptó tras una reducción no prevista de la producción eólica, en un contexto de baja generación renovable y con una central nuclear menos operativa, una situación que vuelve a poner el foco sobre la seguridad del suministro eléctrico.
La activación, adelantada por El Periódico de la Energía y confirmada posteriormente por Europa Press, comenzó a las 21.43 horas del miércoles 15 de julio y permaneció en vigor hasta la medianoche.
Fuentes de Red Eléctrica aseguraron que «la continuidad del suministro no se vio en ningún momento comprometida» y explicaron que el objetivo de la medida fue «garantizar los niveles de reserva establecidos en los procedimientos de operación» ante una situación puntual provocada por una reducción imprevista de la producción eólica.
El SRAD —la antigua interrumpibilidad— es el mecanismo que permite al operador del sistema ordenar la reducción temporal del consumo de grandes industrias y otros consumidores electrointensivos cuando detecta un déficit de generación o un riesgo para el equilibrio entre oferta y demanda eléctrica. Se trata de un servicio voluntario por el que las empresas reciben una compensación económica por estar disponibles y otra adicional cuando se les solicita reducir su consumo.
La última vez que Red Eléctrica recurrió a este mecanismo fue el pasado mes de enero, cuando fue necesario para amortiguar los efectos sobre el sistema eléctrico peninsular de la situación provocada en Portugal por un temporal.
Un mecanismo para preservar las reservas del sistema
El sistema eléctrico peninsular dispone durante el segundo semestre de este año de 1.775 megavatios (MW) de potencia asignada al SRAD, tras la subasta celebrada el pasado 28 de mayo. El periodo de aplicación de esta adjudicación se extiende entre el 1 de julio y el 31 de diciembre.
Implantado en 2022 y adaptado a la normativa europea, el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda permite aportar flexibilidad al sistema desde el lado del consumo. Solo puede activarse cuando el operador considera que no existen recursos suficientes para mantener el nivel adecuado de reserva del sistema eléctrico.
Cada activación tiene una duración máxima de dos horas y únicamente puede realizarse una vez al día por cada proveedor autorizado. Además, la normativa obliga a comunicar la orden con al menos 12,5 minutos de antelación.
La activación de este miércoles se produce apenas unos meses después del gran apagón que afectó a la Península Ibérica el pasado abril y reaviva el debate sobre la capacidad del sistema para mantener el equilibrio entre generación y demanda en momentos de baja producción renovable. Aunque Red Eléctrica insiste en que el suministro no estuvo comprometido, el recurso a un mecanismo diseñado para situaciones excepcionales evidencia la necesidad de reforzar las reservas operativas cuando la generación eólica cae de forma inesperada y disminuye la capacidad de respaldo del sistema.