«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«Yo no voto nunca. Esa no es mi firma ni mi letra»

Se estrecha el cerco sobre el posible pucherazo electoral del PSOE: vecinos de Albaida del Aljarafe (Sevilla) confirman la falsificación de su firma

Varias personas durante el recuento del voto CERA en el Palacio de Justicia de Bilbao. Europa Press

El PSOE, acorralado por el posible pucherazo electoral perpetrado en Albaida del Aljarafe (Sevilla) en las municipales de 2019, ve cómo la investigación judicial avanza y apunta tanto a la gestión del voto por correo como a la actuación de la empresa pública encargada de su tramitación. Aquellos comicios otorgaron la mayoría absoluta al entonces candidato socialista, José Antonio Gelo, hoy alcalde del municipio y actualmente investigado.

La causa, instruida en el Juzgado de Sanlúcar la Mayor, ha dado un nuevo paso con la citación como testigo de la directora de Operaciones de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos. La jueza quiere que explique cómo se gestionaron más de un centenar de votos por correo en un proceso electoral que presenta múltiples anomalías y en el que la actuación de al menos dos empleados de Correos ha sido calificada como irregular.

Las sospechas se centran en un incremento inusual y desproporcionado del voto por correo. En un municipio de poco más de 3.000 habitantes, con un censo aproximado de 2.300 electores, se registraron 286 solicitudes para votar por esta vía, lo que supone alrededor del 15% del electorado, muy por encima de la media nacional, situada en torno al 3,6%. Ese aumento por cinco fue uno de los principales detonantes de la investigación.

El origen del caso se remonta a la noche electoral de 2019, cuando el PSOE logró conservar la mayoría absoluta con seis concejales frente a los cinco obtenidos por el Partido Popular. Izquierda Unida, integrada entonces en la coalición Adelante, quedó a tan sólo seis votos de conseguir representación y denunció públicamente lo que consideraba un patrón altamente sospechoso en el uso del voto por correo.

Un primer informe de la Guardia Civil añadió más elementos al caso. Según ese documento, de las 115 personas contratadas ese año por el Ayuntamiento, al menos 20 habían optado por votar por correo, un dato que reforzó la tesis de una posible instrumentalización del sistema para inclinar el resultado electoral.

Las declaraciones de vecinos ante el juzgado han terminado de avivar la polémica. Algunos de ellos aseguran que su voto fue emitido sin su conocimiento. «Yo no voto nunca. Esa no es mi firma ni mi letra», afirmó uno de los comparecientes. Otros reconocen la firma, pero niegan haber rellenado la documentación: «La firma puede ser mía, pero el formulario no lo hice yo».

Además, han surgido testimonios que apuntan a una posible compra de votos mediante promesas de empleo municipal o incluso regalos, como viajes, a cambio de apoyar al PSOE en las urnas, extremos que siguen siendo objeto de investigación.

Aunque el epicentro judicial se encuentra en Albaida del Aljarafe, los investigadores no descartan que el mismo modus operandi se haya reproducido en otros puntos del país. Por ahora, el foco está puesto en esclarecer qué ocurrió con el voto por correo en aquel pequeño municipio sevillano y si ese sistema fue determinante para que los socialistas conservaran el control del Ayuntamiento.

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