
El Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional este mes de mayo, advierte seriamente de la acumulación masiva de inmigrantes ilegales en el Sahel y su progresivo traslado hacia las fronteras españolas.
El documento oficial del Gobierno reconoce de forma explícita que «esta crisis de seguridad genera un desplazamiento masivo de refugiados, predominantemente malienses y de otros Estados afectados, lo que ejerce una creciente presión sobre la vecina Mauritania, que se ha convertido en el vector más complejo. De acuerdo con los datos que se manejan por parte del Ministerio del Interior, aproximadamente 380.000 personas originarias del Sahel se encuentran ya en territorio mauritano». Esta cifra responde a la grave inestabilidad política y a la proliferación de grupos yihadistas en Mali, Níger y Burkina Faso. Según el informe, «la dinámica migratoria ilegal hacia España se encuentra intrínsecamente ligada a la inestabilidad en la franja del Sahel y el Golfo de Guinea, siendo este el factor principal que determina su evolución».
Como ya advirtió previamente LA GACETA, el apartado dedicado a la Inestabilidad en el Sahel entra en este sentido en un terreno especialmente sensible. El texto señala textualmente: «A un nivel más específico, existe la preocupación por la posible filtración de antiguos combatientes dentro de estos flujos masivos de refugiados con destino a las costas españolas». El mero hecho de que el Informe Anual de Seguridad Nacional incluya esta advertencia oficial constituye una señal de alerta que no puede ser ignorada.
Datos oficiales de FRONTEX consultados por este medio confirman el cambio estructural que vive la inmigración ilegal hacia España. Entre 2020 y 2025 se registraron 355.014 detecciones totales en las rutas que afectan a nuestro país. De ellas, 220.824 (62,2%) corresponden a nacionales subsaharianos y 97.475 proceden específicamente del Sahel. Hasta 2022 los flujos se mantenían relativamente equilibrados entre magrebíes y subsaharianos. A partir de 2023 se produce una explosión de origen saheliano: los subsaharianos pasan a representar entre el 64% y el 72% de las detecciones anuales, con incrementos interanuales de hasta el 1.830% en Senegal y el 659% en Mali. Las rutas hacia las Islas Canarias absorben en estos momentos la inmensa mayoría de este aumento.
Por su parte, fuentes policiales consultadas por LA GACETA confirman que las mafias de tráfico de personas están aprovechando esta enorme bolsa de población en Mauritania para reactivar y diversificar sus rutas hacia España. Los agentes alertan de que el gran número de inmigrantes ilegales acumulados en el Sahel actúa como un reservorio que las redes criminales pueden activar en cualquier momento, especialmente durante los meses de verano, cuando las condiciones meteorológicas favorecen las travesías marítimas.
Seguridad Nacional también constata que desde 2023 se viene produciendo un aumento sostenido de las llegadas de personas procedentes del Sahel, con un cambio de perfil especialmente visible en Baleares y en la Península. La citada región se ha consolidado como el principal núcleo global de actividad yihadista, con grupos como Al Qaeda y Dáesh operando con creciente capacidad. La permeabilidad de las fronteras africanas y la dificultad para verificar antecedentes en flujos masivos convierten a estas rutas en un vector de riesgo potencial para la seguridad interior española.
Las cifras y advertencias del Informe Anual de Seguridad Nacional son contundentes. El Sahel no sólo es un polvorín yihadista, sino también una «bomba demográfica» que amenaza directamente las fronteras españolas.