«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Los separatistas y sus mentiras: Dicen que no apostaron por la unilateralidad

Tras vulnerar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, fracturar la sociedad y propiciar la masiva salida de empresas, Rovira (ERC) dice que apuestan por el «diálogo».


La número dos de la candidatura de ERC, Marta Rovira, ha sorprendido este jueves a propios y extraños aseverando que su formación apuesta por «el diálogo y la negociación» con el Gobierno central después del 21-D, y ha alegado que «nunca» han hecho proclamas a favor de la unilateralidad, sino que obedecían «mandatos» de la ciudadanía.
Rovira, que no ha ofrecido detalles de cuál será el programa de ERC ni de los puntos compartidos con las otras fuerzas independentistas, ha defendido que su formación «nunca ha hecho proclamas a favor de ninguna unilateralidad». 
La declaración unilateral de independencia -«simbólica», según dijo la presidenta del Parlamento catalán en funciones, Carme Forcadell, ante el Tribunal Supremo tras ser imputada por rebelión y malversación-, no existió, y por tanto, se mintieron a sí mismos y mintieron a sus correligionarios que se lo creyeron y aseguraron que «ya vivían en una Cataluña independiente». Hasta la propia Rovira saludó a la «República catalana».


La insólita justificación de Rovira -tras aprobar la DUI vulnerando la Constitución, el Estatuto de Autonomía, los derechos de los diputados de la oposición, fracturar la sociedad y empobrecer Cataluña- es que ERC firmó en la anterior legislatura un «contrato» con los electores y que actuó para cumplir con el mismo de forma «multilateral», por la relación que tenía con estos electores, y bajo la consigna de «obedecer los mandatos democráticos emanados de las urnas». 
De cara a la próxima legislatura, ha dicho, esperan renovar este contrato y que apostarán por «negociación y diálogo» tras las elecciones del 21-D. En este sentido, ha señalado que uno de los puntos en común que se están negociando con el PDeCAT es requerir al Estado «el respeto al resultado electoral» y esto conlleva, ha indicado, «la apertura de una vía de diálogo y negociación» con el Gobierno central para implementar el mandato de las urnas. «Esto implica bilateralitad, que es lo que siempre hemos promovido», ha añadido.

El procés de la mentira

La negación de la unilateralidad es otra mentira más del separatismo, que ha basado su proyecto de ruptura en un conjunto de falsedades difundidas a través de entidades subvencionadas y medios de comunicación públicos. Las principales afectan al apoyo social, a la economía y al reconocimiento internacional.
El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, que lleva años diciendo que en Cataluña hay una mayoría independentista, admitió la pasada semana que en Cataluña no hay aún una mayoría social que quiera independizarse de España: “todavía no somos independientes porque no ha existido una mayoría de catalanes que así lo hubieran querido”, dijo. Asimismo, el separatismo -y Podemos- aseguran que el 80% de los catalanes quieren “soluciones democráticas” y “un referéndum acordado con el Estado” que acabaría con la soberanía nacional. Un sondeo de la empresa My Word para la Cadena SER les desmiente y señala que el 48,9% de los residentes en Cataluña apuesta por esta medida.


Dijeron que la salida de España no tendría efectos económicos. El goteo de empresas -y bancos- que están trasladado su sede social fuera de Cataluña continúa desde el referéndum ilegal del 1 de octubre, aunque cada vez -tras la aplicación del 155 y la convocatoria de elecciones- a menor ritmo. Pese a esto, ya son más de 2.700 las compañías que han salido de la región, según datos del Colegio de Registradores.


Señalaron que una hipotética independencia no supondrá perder las ventajas de pertenecer a la Unión Europea. «Si alguna vez creyó que le apoyaríamos, debería desengañarse, no vamos a hacerlo», dijo esta semana el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al expresidente fugado en Bruselas Carles Puigdemont. «La UE está basada en el imperio de la ley y lo que han hecho mis amigos catalanes es lo contrario: violar la ley. Estoy con quien ha respetado el marco constitucional, no puedo apoyar a quien lo viola. No hay un solo Gobierno en la Unión Europea que vaya a apoyar lo ocurrido en Cataluña tras el 1-O», recalcó, tras confiar en que «a partir» de los comicios del 21-D todo mejore.
Para el «reconocimiento internacional» han utilizado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y al régimen dictatorial de Kim Jong-un en Corea del Norte, que según anunció el polémico delegado especial para occidente, Alejandro Cao de Benós, estaba al tanto de la mal llamada «cuestión catalana».
Y han hecho varios ridículos. El último, este jueves. El exprimer ministro belga, Elio di Rupo, ha acusado al eurodiputado del PDeCAT Ramón Tremosa de hacerse una fotografía juntos para «propósitos políticos».

El dirigente secesionista ha subido una fotografía junto al exministro asegurando que «le ha agradecido su crítica a la deriva autoritaria de Rajoy». Di Rupo, por su parte, ha lamentado la publicación y ha reafirmado su «total oposición a la actitud de Puigdemont».

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