Servinabar, la empresa en el epicentro de la presunta corrupción del PSOE, nunca tuvo actividad real. Según la Guardia Civil, funcionaba como instrumento para canalizar y gastar comisiones ilegales, muchas veces en especie. Entre los fondos destacan los vinculados a Santos Cerdán, ex número dos de Pedro Sánchez, según publica El Mundo.
Los números respaldan estas sospechas: Servinabar recibía mordidas de contratos, sobre todo con Acciona, y acumuló hasta 2024 más de un millón de euros en reservas. Del total, 458.093 euros corresponderían a Cerdán según el contrato privado hallado en el registro de Antxon Alonso, administrador de la empresa.
El reparto del millón pendiente de distribución estaba previsto así: 51% para Antxon Alonso, 45% para Cerdán y 4% para un hijo menor de Joseba Santamaría, periodista amigo del empresario. La UCO apunta que Servinabar cubrió gastos personales y familiares de Cerdán, desde alquileres hasta vacaciones, así como pagos a cooperativas vinculadas, como Noran y Erkolan, que recibieron más de 988.000 euros entre 2015 y 2024.
Cerdán ha declarado ante el juez Leopoldo Puente que su contrato del 45% nunca fue válido, aunque la UCO evidencia que la empresa sufragó sus gastos durante años. Otros beneficiados fueron Antxon Alonso (591.457 euros), Iván Santos (206.120) y Vicente Fernández Guerrero (cantidades similares en menos tiempo).
Fundada en 2015 Servinabar rápidamente comenzó a recibir adjudicaciones públicas millonarias pese a carecer de experiencia o infraestructura. Contratos como la adecuación del Navarra Arena (3,78 millones) y 62 viviendas de protección oficial en Erripagaña (6,8 millones) muestran su repentina capacidad de facturación.
En 2024, las irregularidades denunciadas en obras como el túnel de Belate y contratos de mascarillas confirmaron ante la UCO un patrón de adjudicaciones amañadas.