El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona ha mostrado su más enérgica condena ante la reciente decisión de rebautizar la histórica plaza de Sant José de Calasanz, en el distrito de Sant Martí, que pasará a denominarse plaza de las tortugas. Esta medida, impulsada por el Gobierno local, es un nuevo episodio de «sectarismo ideológico» que busca borrar las raíces cristianas y la identidad cultural de la Ciudad Condal.
Manuel Martínez, concejal de VOX en el distrito de Sant Martí, ha liderado la ofensiva contra esta modificación del nomenclátor, señalando que Sant José de Calasanz no sólo es una figura religiosa de calado universal como fundador de las Escuelas Pía, sino un referente educativo vinculado estrechamente a la historia de nuestros barrios. Martínez ha calificado de «insulto a los barceloneses» que se sustituya el nombre de un pedagogo de tal magnitud por una denominación que carece de rigor histórico y trascendencia social.
«Estamos ante una nueva muestra de la fobia que este Gobierno tiene hacia todo lo que huela a tradición y a nuestra herencia espiritual. Cambiar a un santo por unas tortugas es la metáfora perfecta de la decadencia a la que están sometiendo a Barcelona: prefieren el vacío de contenido antes que reconocer nuestra historia». Martínez ha añadido que este tipo de políticas solo sirven para generar confusión entre los vecinos y gastar recursos públicos en cuestiones puramente ideológicas que nadie ha solicitado.
Asimismo, VOX ha cargado con dureza contra la postura del Partido Popular en la votación. Martínez ha lamentado la «falta de firmeza y la complicidad por omisión» de los populares, cuya abstención ha facilitado que la propuesta saliera adelante sin obstáculos. «Es decepcionante ver cómo el PP se pone de perfil ante el borrado de nuestra cultura. Su abstención es una traición a sus votantes y un balón de oxígeno para quienes quieren una Barcelona sin identidad«.