La reforma para disminuir la jornada laboral sin pérdida salarial se ha convertido en una de las principales apuestas de Yolanda Díaz, quien pretende recuperar protagonismo político con esta medida. A pesar de los obstáculos, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo ha conseguido vencer la resistencia del Ministerio de Economía para llevar la propuesta al Congreso cuanto antes. Su objetivo es claro: hacer de esta reforma un hito que marque su legado y envíe un mensaje de determinación a la sociedad.
No obstante, en Sumar reconocen que la situación parlamentaria es incierta. Conscientes de que los números no cuadran, la estrategia se centra ahora en presionar a Junts y, de forma inesperada, en forzar al Partido Popular a una abstención que permita la aprobación de la iniciativa. «Sólo VOX está en contra», aseguran desde el equipo de Díaz a The Objective, confiando en que el resto de fuerzas evitará alinearse con la formación de Santiago Abascal.
Sumar maneja encuestas internas que sugieren que más de la mitad de la población respalda la reducción de la jornada laboral. Este apoyo ciudadano es el principal argumento que esgrimen para persuadir a sus adversarios políticos. Según sus cálculos, la reforma beneficiaría a unos 12 millones de trabajadores, lo que podría convertirla en una de las medidas laborales más populares de los últimos años.
En este contexto, la formación de Díaz cree que el Partido Popular no podrá ignorar el sentir de su electorado. La hipótesis en Sumar es que Génova también ha detectado que buena parte de sus votantes ven con buenos ojos la medida y que, a pesar de sus críticas, Feijoo podría optar por una abstención para no desgastarse políticamente.
«El PP debe escuchar a sus votantes», insisten desde Sumar. Sin embargo, la situación es distinta con Junts, ya que su líder, Carles Puigdemont, no ha dado señales claras sobre su posición. En círculos políticos se comenta que las presiones de la patronal catalana y de las asociaciones empresariales están siendo clave para que Junts se muestre reticente a apoyar la propuesta.
Los estrategas de Díaz saben que Junts no sólo enfrenta presiones económicas, sino también el temor a perder terreno ante Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols, que ha crecido con un discurso más radical en Cataluña.