Las multas de tráfico podrían sufrir la mayor subida de las últimas décadas si prospera la propuesta impulsada por Sumar y ya trasladada a la Dirección General de Tráfico (DGT). La iniciativa plantea multiplicar hasta por cinco el importe actual de las sanciones y vincular su cuantía al nivel de renta del conductor, de manera que los infractores con mayores ingresos afronten multas mucho más elevadas.
El sistema actual de sanciones entró en vigor el 25 de mayo de 2010 y apenas ha sufrido modificaciones en los últimos 15 años. En la actualidad existen tres categorías de infracciones: leves, graves y muy graves. Las leves conllevan multas de 100 euros, las graves ascienden a 200 euros y las muy graves oscilan entre los 500 y los 1.000 euros, además de la retirada de puntos del carnet en muchos casos. El conductor puede acogerse además al descuento del 50% por pronto pago.
La última gran reforma se produjo en marzo de 2022, cuando la DGT actualizó el Reglamento General de Circulación. Aquella modificación afectó principalmente al sistema de puntos asociado a las infracciones, mientras que el importe económico de las multas permaneció intacto. El propio director de la DGT, Pere Navarro, defendió entonces que no consideraban necesario modificar las cuantías.
Ahora, la propuesta de Sumar plantea un endurecimiento sin precedentes. Según el planteamiento trasladado a la DGT, las multas leves de 100 euros podrían pasar a costar 500 euros, mientras que las graves subirían de 200 a 1.000 euros. Las sanciones muy graves aumentarían de manera progresiva según el nivel de ingresos del conductor.
El objetivo del sistema sería aplicar un modelo de sanciones progresivas ligado a la renta anual del infractor. Así, los conductores con ingresos superiores a los 100.000 euros anuales afrontarían las cuantías más elevadas.
Las infracciones relacionadas con alcoholemia, el uso de inhibidores de radar o los grandes excesos de velocidad serían las más castigadas. En algunos supuestos, las multas podrían alcanzar los 3.000, 6.000 e incluso los 36.000 euros.
Sumar defiende que este sistema permitiría que las sanciones tengan un mayor efecto disuasorio sobre las rentas altas, siguiendo modelos ya implantados en algunos países del norte de Europa. Sin embargo, la propuesta supondría un incremento generalizado de las multas para todos los conductores, independientemente de sus ingresos, aunque con distinta intensidad según cada tramo de renta.