«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Le acusan de tener «actitudes patriarcales»

Sustitución cultural: un grupo de 16 mujeres denuncian presiones del líder islámico de Vigo para usar hiyab

Asociación Islámica de Vigo. Redes sociales

Dieciséis mujeres conversas al islam se han unido para denunciar las que consideran «actitudes patriarcales» de Samir Azzam, presidente de la Asociación Islámica de Vigo y uno de los administradores del grupo de WhatsApp Nuevos musulmanes en Galicia. Las afectadas, todas ellas antiguas integrantes de este espacio destinado a acompañar a recién convertidos, han trasladado sus quejas a diferentes organizaciones islámicas.

El conflicto, avanzado por La Voz de Galicia, estalló a raíz de una conversación mantenida el pasado 16 de junio. Según relatan las denunciantes, Azzam compartió un vídeo protagonizado por niñas que llevaban hiyab y defendió que esta prenda es obligatoria para las musulmanas a partir de la pubertad. Añadió que no utilizarla supondría desobedecer un precepto religioso y cometer un pecado.

Varias mujeres cuestionaron entonces el contenido del mensaje y reclamaron que se prestara también atención a las obligaciones religiosas que afectan a los hombres. Saray Yepes, conversa desde hace dos años, sostiene que algunas de sus intervenciones fueron eliminadas posteriormente. Tres participantes terminaron expulsadas del grupo, mientras que otras trece decidieron abandonarlo voluntariamente en solidaridad con ellas.

Azzam rechaza que las expulsiones estuvieran relacionadas con el debate sobre el hiyab o con el hecho de que las afectadas fueran mujeres. El presidente de la Asociación Islámica de Vigo asegura que tomó la decisión por un supuesto incumplimiento de las normas internas de «respeto y convivencia» y afirma que ni siquiera conocía la identidad de dos de las personas expulsadas porque únicamente tenía registrados sus números de teléfono.

Las denunciantes niegan haber mantenido comportamientos irrespetuosos y aseguran que el desencuentro venía de meses atrás. Yepes señala que durante el último ramadán ya se habían producido discusiones por mensajes relacionados con el velo. Según su versión, Azzam propuso realizar un acto colectivo vinculado a las mujeres que no utilizaban hiyab y planteó posteriormente celebrar a aquellas que sí habían decidido ponérselo.

El dirigente islámico ofrece una interpretación diferente. Sostiene que únicamente planteó dedicar uno de los últimos diez días del ramadán a un «homenaje simbólico» a las mujeres que siguen la vestimenta islámica. A su juicio, se trataba de una iniciativa educativa destinada a reconocer determinadas prácticas religiosas y no de una medida encaminada a discriminar o presionar a quienes deciden no utilizar el velo.

Yepes sostiene, sin embargo, que las mujeres deben poder decidir individualmente cómo cumplir ese precepto religioso. «Es nuestro velo, es nuestro cuerpo y es nuestra libertad», afirma. Las denunciantes defienden que no aceptarán presiones procedentes de responsables religiosos para colocárselo, del mismo modo que rechazan que dirigentes políticos pretendan obligarlas a quitárselo.

El escrito fue presentado el 30 de julio ante la Unión de Comunidades Islámicas de Galicia y la Unión de Comunidades Islámicas de España. Algunas de las firmantes optaron por mantener el anonimato por temor a posibles repercusiones dentro de la comunidad. Entre sus reivindicaciones figuran revisar las expulsiones, establecer criterios transparentes para moderar estos grupos y evitar que las personas recién convertidas sean consideradas miembros «de menor categoría».

Desde la organización gallega aseguran que no tienen constancia de haber recibido la denuncia, aunque Yepes sostiene que el documento fue remitido a seis direcciones de correo electrónico diferentes. Azzam, por su parte, confirma conocer las acusaciones y asegura haber presentado formalmente una contestación en la que rechaza los hechos que se le atribuyen.

El presidente de la comunidad islámica local considera que la polémica responde a un intento de perjudicar tanto su reputación como la del Centro Cultural Islámico y la mezquita de Vigo. Las mujeres mantienen su denuncia y resumen su postura rechazando cualquier presión sobre el uso de esta prenda: «Como mujeres musulmanas con velo y sin velo, no estamos a favor ni de que se nos incite a usar el hiyab, ni de que se nos seduzca a quitárnoslo».

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