La prensa internacional ya no se guarda las formas. El prestigioso semanario británico The Economist ha publicado esta semana un durísimo artículo que retrata con crudeza el ocaso político de Pedro Sánchez. Bajo el titular «Pedro Sánchez lucha por su vida política», la revista advierte que el socialista «vive con los días contados» y que su Ejecutivo no es más que un «pato cojo» condenado a la parálisis.
Lo más llamativo es que esta descripción demoledora llega desde uno de los medios que Sánchez ha citado como aval en más de una ocasión para presumir de «reputación global». Pero The Economist no se anda con eufemismos: hace un repaso descarnado de los escándalos de corrupción, la pérdida de control parlamentario, la debilidad estructural del Gobierno y el deterioro creciente de la imagen exterior de España.
El artículo comienza recordando que mientras «los españoles se van de vacaciones de verano, Pedro Sánchez debe estar respirando aliviado». Se refiere así al escándalo que estalló en junio, cuando su mano derecha, Santos Cerdán, fue encarcelado por aceptar más de 600.000 euros en sobornos. Lejos de ser un caso aislado, el semanario recuerda que el propio José Luis Ábalos —su antecesor y exministro todopoderoso— también está imputado por corrupción. Y subraya que, aunque ambos se declaran inocentes, la magnitud del escándalo «conmocionó» a la política española.
The Economist no escatima adjetivos. Afirma que el Gobierno de Sánchez ya no tiene más hoja de ruta que resistir. Recuerda que desde su derrota electoral en julio de 2023, sólo ha conseguido aprobar una ley sustancial: la controvertida amnistía. Un gesto desesperado para complacer a los separatistas catalanes, que ha terminado por dinamitar su ya frágil coalición. Sus propios aliados parlamentarios se le han vuelto en contra y varias de sus propuestas estrella han tenido que ser congeladas.
La paralización de la reforma judicial provocó incluso una huelga histórica de jueces, quienes «vislumbran con razón un intento del Gobierno por controlar los tribunales».
En política exterior, la situación no es mejor. Para The Economist, Sánchez ha supeditado los intereses estratégicos de España a sus pactos con ultraizquierdistas y nacionalistas. Cita, como ejemplo, su negativa a aumentar el gasto en defensa en la cumbre de la OTAN y su decisión de bloquear la fusión entre BBVA y Sabadell para contentar al separatismo catalán.
El artículo señala que las autoridades intentan reducir el escándalo de corrupción al «trío tóxico» de Cerdán, Ábalos y García. Pero los rumores en Madrid apuntan a nuevas revelaciones policiales en otoño. Peor aún, The Economist recuerda que el escándalo no sólo involucra sobornos, sino también grabaciones en las que altos cargos socialistas discuten los servicios de prostitutas.
Todo ello ha comenzado a reflejarse en las encuestas: los socialistas caen, el descontento crece y se avecina una tormenta política. «Algunos creen que Sánchez propondrá unos presupuestos populares en otoño y convocará elecciones anticipadas si no se aprueban», dice el medio. Pero incluso si logra aguantar, «dos años más de parálisis política frustrarían a los españoles».
Y aquí llega la frase más significativa del artículo: «El principal beneficiario podría ser VOX».
Con esta sentencia, The Economist confirma lo que muchos ya perciben en España: que el desgaste del PSOE, la implosión de Sumar y la traición del separatismo están allanando el camino para que VOX crezca como nunca antes. La prensa internacional ya lo da por hecho: el ciclo de Sánchez se ha agotado y el ascenso de VOX es inminente.