«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
reitera su dependencia de Puigdemont

Sánchez se aferra al poder pese al bloqueo presupuestario y la corrupción: «Las elecciones serán en 2027»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha descartado este lunes un adelanto electoral y ha insistido en que agotará la legislatura. Lo ha hecho durante su comparecencia de fin de curso político en La Moncloa, marcada por la ausencia de Presupuestos Generales, el bloqueo parlamentario, y el lastre de los casos de corrupción que afectan directamente al PSOE.

“Las legislaturas duran cuatro años”, ha repetido Sánchez en varias ocasiones, justificando así su permanencia en el poder hasta 2027, a pesar de que en lo que va de mandato no ha logrado sacar adelante unos presupuestos. A falta de cuentas públicas, el presidente ha apelado a los fondos europeos, a los que ha calificado como “otros presupuestos” y “otro carril”, con los que espera seguir impulsando su agenda política, basada, según él, en “la transformación y la cohesión social”.

Aunque Sánchez ha asegurado que el Gobierno presentará los presupuestos para 2026, ha admitido que no hay una mayoría clara en el Congreso. Pese a ello, se ha mostrado dispuesto a buscar el respaldo de todos sus socios, incluido Junts, el partido de Carles Puigdemont, con quien mantiene la intención de reunirse.

El presidente ha defendido que España está creciendo más que el resto de Europa y que la creación de empleo y la reducción de la desigualdad avalan su política económica. Sin embargo, no ha aclarado qué ocurrirá si tampoco logra aprobar los presupuestos del próximo ejercicio. Ha asegurado únicamente que “peleará” por ellos.

Preguntado por la corrupción que ha salpicado a su partido —con implicaciones en el caso Koldo y menciones directas a Santos Cerdán y José Luis Ábalos—, Sánchez ha repetido que actuó “con prontitud y contundencia”, y ha defendido su plan anticorrupción con quince medidas, aunque ha evitado responder sobre eventuales dimisiones.

En resumen, el presidente ha cerrado el curso político sin presupuestos, con una mayoría precaria, rodeado de escándalos internos y dependiendo nuevamente de los separatistas catalanes, pero decidido a prolongar su mandato hasta 2027.

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